Vista lateral de la Catedral de Santo Domingo, considerada como la primera del Nuevo Mundo.
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La Catedral Metropolitana de Santa María de la Encarnación, ubicada en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, tiene la condición de Patrimonio Cultural Mundial, otorgada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), desde 1990.

Además de ser visitada en visitada en tres ocasiones por el fallecido Juan Pablo I, la belleza y el esplendor de esta impresionante obra arquitectónica han sido admirados por príncipes como Felipe de Borbón o por políticos como el ex presidente estadounidense Bill Clinton y su esposa, Hillary Clinton, quienes en uno de sus viajes de vacaciones a la isla caribeña se interesaron por conocer el templo.

Clinton y su esposa fueron guiados en su recorrido por la Catedral por Lourdes Noboa de Pereyra, encargada de Educación de este templo, quien narró abundantes detalles sobre este monumento, desde la construcción de la Basílica hasta el proyecto actual para abrir el museo del templo.

Debajo del presbiterio de la Catedral Metropolitana de Santa María de la Encarnación, en la cripta del ala izquierda, descansan los restos del primer cardenal de la República Dominicana, Octavio Antonio Beras Rojas y, en la derecha, los de Luis Colón, el hijo de Diego Colón, hermano menor del almirante Cristóbal Colón.

En la fachada norte están sus almenas y su galería exterior o logia, que albergaba los restos de Cristóbal Colón, trasladados al Faro de Colón, monumento erigido en 1992 en Santo Domingo con motivo del Quinto Centenario de la llegada de Colón.

El templo acoge en su interior obras artísticas de gran valor histórico, entre ellas una pintura de la Virgen de la Altagracia que data de 1520, así como muebles, campanas, monumentos, retablos, obras de ebanistería antigua y lápidas funerarias.