William Moyer uno de los policías acusados en el caso Ramírez. Foto: Gustavo Martínez
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WILKES-BARRE, PA — La policía de Shenandoah estuvo a cargo de la investigación del homicidio de un inmigrante indocumentado hasta que afloraron irregularidades y relaciones personales entre los agentes y los autores del crimen, declaró ayer James Goodman, fiscal de distrito del condado Schuykill.

"Tuve que tomar la decisión de tomar la investigación cuando me enteré de las mentiras", dijo Goodman.

Tras cuatro horas de testimonio, Goodman expresó que hubo una reunión secreta en casa de Tammy Piekarsky y Jason Hayes en la que se complotó para crear una historia que encubriera el hecho.

"Descubrimos esta reunión secreta ya cuando sabíamos que los muchachos estaban mintiendo para proteger a Brandon Piekarsky", dijo el testigo. "También descubrimos la relación que había entre el oficial Hayes y la madre de Brandon".

Matthew R. Nestor, William Moyer y Jason Hayes, quienes respectivamente eran jefe, teniente y oficial de aquel departamento de policía, enfrentan cargos federales por presuntamente conspirar y obstruir la investigación de la golpiza mortal propinada a Luis Ramírez Zavala el 12 de Julio del 2008.

También dijo que notificó a la oficina del Procurador General de EE.UU. y a la Policía del Estado lo que habían descubierto. Goodman dijo que Hayes no entregó reporte alguno de las tres entrevistas que realizó esa noche a testigos del crimen, mientras que Moyer enfocó su informe en la búsqueda de un hombre armado con una supuesta pistola 9 milímetros que resultó ser de postas.

"Mandé un memorándum pidiéndole al jefe Nestor que aclarara puntos en su reporte, al oficial Moyer para que hablara de su participación en el ataque a Ramírez y a Hayes para que me enviara reporte de lo que hizo esa noche, porque él era el único que no me había mandado nada", dijo.



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