WILKES-BARRE, PA— William Moyer y Jason Hayes probablemente sabían quiénes habían atacado al mexicano Luis Eduardo Ramírez Zavala cuando llegaron al lugar en que ocurrió la golpiza.
"Cuando hablaron con los muchachos en la esquina del parque su semblante cambió. Dejaron esa actitud de querer atrapar a los responsables y actuaban como si estuvieran en shock", dijo el testigo Edward Ney, de 26 años.
Esos jóvenes con los que hablaron, eran los mismos que habían atacado a Ramírez Zavala. Uno de ellos, Brandon Piekarsky, abordó la patrulla en la que venían los policías junto con Ney.
Poco después esa noche, a Ney lo esposaron cuando regresaba a su auto que estaba en la escena —él fue uno de los primeros en llamar al 911 para reportar el cuerpo del inmigrante tirado en la calle.
"Le pregunté qué estaba ocurriendo y Moyer me gritó, ‘¡Cállate!’", dijo el testigo.
Matthew R. Nestor, William Moyer y Jason Hayes, quienes respectivamente eran jefe, teniente y oficial de aquel departamento de policía, enfrentan cargos federales por presuntamente conspirar y obstruir la investigación de la golpiza mortal propinada a Ramírez Zavala la noche del 12 de Julio del 2008.
Durante el testimonio de Ney, la pistola que un individuo portaba la noche del ataque mortal a Ramírez Zavala fue punto clave para los defensores de los tres ex policías.
Ney testificó que un hombre identificado como "Mexican Jesse" llegó esa noche y tras ver a su amigo tirado en la calle corrió al parque hacia donde huyeron los agresores, le gritó a una pareja que nada tenía que ver en el asunto y después corrió al otro lado del parque donde encaró a un grupo de jóvenes entre los que se encontraban quienes habían agredido a Ramírez Zavala.







