El petróleo llegó ya a las costas de Luisiana y hasta ahí se han desplazado hispanos. Annie Correal/EDLP
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reportaje especial

 

Nueva Orleans — Mientras el petróleo sigue escapando desde las profundidades del Golfo de México y lavando las costas de Luisiana, cientos de trabajadores hispanos laboran arduamente en las tareas de limpieza.

 

Entre ellos están 40 mujeres. Ellas son parte de un grupo de 500 personas que se encuentran preparando el pantano cerca de Hopedale, —a dos horas de Nueva Orleans, para cuando llegue la mancha aceitosa del petróleo—. Estas 40 trabajadoras son empleadas de la empresa subcontratista Tamara’s Group, que a su vez tiene un contrato de la compañía contratista, Oil Mop.

 

La dueña de Tamara’s Group es Martha Mosquera, una colombiana natural del Huila. “Es triste, pero ellas están felices porque hay trabajo”, dice Mosquera. Además de los gastos de hospedaje, el contratista les paga $12 por hora y les da $30 para viáticos y les cubre el hotel.

 

Por este sueldo, las mujeres han estado trabajado doce horas al día cuatro semanas seguidas, descargando barreras —o “boom”— de tráileres. El boom se cuelga alrededor de los pantanos para que sirvan como barrera protectora para proteger a la naturaleza, de las olas del petróleo crudo.

“Yo fui en la lancha a tirar boom y allí fue que vi animales muertos, tres. Un delfín, un tiburón, y los pescados muertos, comidos”, asevera Carmen García, una trabajadora salvadoreña de 47 años. “Es muy feo, muy feo”, repite García mientras descansaba en el hotel tras semanas de arduo trabajo.

 

El vertido en el Golfo de México ha sido el peor en la historia del país. La tubería rota está regando casi 20.000 barriles de petróleo crudo al día. Desde que comenzó el vertido, el 20 de abril, tras la explosión de plataforma “Deepwater Horizon” de la petrolera BP, la mancha del crudo ha llegado a varios puntos de la zona costera de Luisiana.