María Jacome logró salvar su casa de la Avenida Bushwick gracias a un plan de modificación de hipotecas del presidente Obama, pero muchos propietarios de Bushwick siguen esperando y cayendo víctimas de los estafadores. (FOTO: Eva Sanchis/EDLP) Eva Sanchis/EDLP
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Estafas proliferan ante la  desesperación de los  propietarios de viviendas

Parte II de III

Eva Sanchis/EDLP
Nueva York — La ecuatoriana María Jacome  atribuye al presidente y a la Virgen  haber salvado su hogar en el 890 de la  avenida Bushwick.
 “Estoy bendecida por Dios y por el  presidente Obama porque sin su ayuda  no hubiera podido salir de esta situa ción”, asegura Jacome, quien el año  pasado estuvo a punto de perder la casa  en la que ha vivido su familia desde 1985  al no poder hacer frente a los pagos.
Jacome, de 68 años, rezó durante  meses por una intercesión de la Virgen.  El milagro llegó en marzo, cuando el  presidente Barack Obama anunció un  plan de $75,000 millones para que los  bancos alivien las hipotecas de unos  cuatro millones de propietarios en apu ros.
“Cuando oí en las noticias que Mr.  Obama iba a ayudar a los dueños de  casa, pensé: ¡Esta es mi oportunidad!”,  recuerda Jacome.
Sin embargo, pronto se encontró con  un obstáculo añadido: una corredora de  propiedades la llamó para ofrecerle ayu da con la modificación a cambio de  $4,500. Otra persona, que trabaja para  un prestamista en Bushwick, le hizo una  oferta similar.  
“Si no tenía $2,800 para pagar la  hipoteca, ¿de dónde iba a sacar los  $5,000?”, asegura Jacome, quien afor tunadamente logró encontrar a un con sejero de vivienda que la ayudó gra tuitamente con el papeleo. En la ac tualidad, hay docenas de consejeros cer tificados que ofrecen ayuda legítima y  sin costo alguno a los propietarios de la  ciudad. Aquellas personas que pagan  miles de dólares por esta ayuda suelen  ser víctimas de engaños, según los ex pertos.
 “Las compañías de modificación de  hipotecas que se aprovechan de los pro pietarios desesperados y piden grandes  sumas de dinero por adelantado rara mente son legítimas: generalmente no  hacen nada por la gente a la que le  cobran dinero”, asegura Mike Mastman,  un consejero de vivienda de Grow Broo klyn, una organización sin fines de lucro  afiliada a la Cooperativa de Brooklyn.
En este barrio de Brooklyn, donde los  embargos son epidemia, los oportunis tas están haciendo su agosto. Muchos  ofrecen ayuda de los planes de rescate  de hipotecas del presidente Obama a  cambio de miles de dólares, y cuando  reciben el dinero se esfuman.
“Los estafadores prometen asisten cia del ‘Plan de Obama’, y usan todas las  frases atractivas que se repiten en las  noticias para promocionarse. Y la gente  confía en ellos porque confía en el go bierno federal”, asegura Mastman.
Eduardo Torres, un consejero de vi vienda de Flatbush Development Cor poration, explica que algunos de sus  clientes han llegado a pagar hasta $7,500  a estos estafadores.
“La información del gobierno está  ahí, pero ellos usan el mismo idioma del  gobierno, sus mismas palabras, para  confundir a la gente”, asegura el con sejero Tadelloj Johnson, del Center for  NYC Neighborhoods (CNYCN), una aso ciación que apoya y coordina los es fuerzos de más de dos decenas de or ganizaciones de la ciudad que asesoran  gratuitamente a los propietarios. “Ellos  actúan como si fueran del gobierno fe deral y hasta ponen logos de las agencias  del gobierno federal en sus folletos”,  apunta.
Cartas esconden fraudes
Entre los que cayeron víctimas de  estos fraudes se encuentran los Ortiz,  vecinos de los Jacome.
En mayo pasado, cuando llevaban  dos meses atrasados en su hipoteca, los  Ortiz recibieron una carta de la llamada  “Alliance Mortgage Modification Agen cy” que supuestamente contenía infor mación sobre “el estímulo contra em bargos”. Esta asociación les ofrecía ayu da para modificar su hipoteca a cambio  de $2,000: les prometía bajar el interés  de su hipoteca (de 6.1%) hasta intereses  tan bajos como el 1% y hablar con sus  prestamistas para que no pagasen du rante seis meses.
“Me dijeron que en seis semanas  vería la diferencia”, asegura Ramona  Ortiz, cuya familia ha vivido en la mis ma casa de la Avenida Bushwick du rante casi 40 años. “Sabes que es im posible, pero cuando estás desesperado  todo te parece posible”, apunta.
Ortiz no descubrió la estafa hasta que  recibió una carta de su banco recla mando un pago atrasado de cinco meses.  Para entonces, ya había comenzado un  proceso de embargo contra su propiedad  (en el estado de Nueva York este proceso  comienza cuando una propietario se  atrasa tres meses consecutivos).
La asociación que estafó a los Ortiz  usaba varios nombres y una dirección  ficticia en Washington D.C., y tiene casi  60 quejas contra ella en el Better Bu siness Bureau.
Cuando Ortiz llamó a la compañía y  se quejó, le enviaron de vuelta los do cumentos que ella les había enviado,  con una serie de instrucciones, para que  los mandase a su banco.
“Me dijeron que luchara contra el  embargo: ‘Te hemos preparado para lu char, ahora es tu turno’”, recuerda que le  dijeron.
Durante los últimos dos años, el fiscal  federal del Distrito Este, que cubre  Brooklyn, y la Fiscalía de Brooklyn, han  destinado recursos específicos para lu char contra el fraude de hipotecas, y han  investigado decenas de casos. El Fiscal   de Nueva York ha investigado también a  empresas en la denominada industria  “de rescate de hipotecas” y en agosto  pasado demandó a la compañía Ame rimod por supuestamente haber esta fado a miles de propietarios,  muchos de ellos hispano-ha blantes, a los que ofrecía solo  contratos en español.
Estafas de todo tipo
“Las estafas son tan varia das como lo permite el ingenio;  justo cuando pensamos que ya  las hemos visto todas, aparece  una nueva”, asegura Richard  Farrell, jefe de la nueva unidad  encargada de combatir el frau de inmobiliario en la Fiscalía  de Brooklyn.
“Aún hay gente falsificando  escrituras y poderes notariales, ven diendo edificios a impostores que se  hacen pasar por compradores”, asegura  Farrell. “Todo lo que puede ser falsi ficado es falsificado: documentos W-2,  extractos del banco, cualquier cosa que  se pueda imaginar”, subraya.
En Bushwick, donde desde el 2006  hasta la actualidad se iniciaron más de  1,598 procesos de embargo, proliferan  también los anuncios de “stop foreclo sure” (detener un embargo) puestos por  los estafadores, quienes también dejan  cartas o tarjetas en los buzones de sus  potenciales víctimas.
Herman de Jesús, un portavoz de  NEDAP, una organización que  lucha contra las actividades  financieras discriminatorias,  asegura que es fácil encontrar  a estas víctimas porque la in formación sobre los atrasos en  las hipotecas es pública.
“Tú puedes pagar a una  compañía especializada para  que te saque una lista de pro pietarios que se encuentran  atrasados o, si tú mismo sabes  la dirección de la casa que te  interesa, puedes encontrar es ta información en las bases de  datos de la ciudad de Nueva  York”, explica De Jesús.
Las autoridades también recomien dan desconfiar de anuncios frecuentes  en Bushwick que ofrecen “cash 4 house”  (dinero en efectivo por la casa). Un frau de común consiste en comprar una pro piedad por menos de lo que vale y  revenderla poco después con un valor  inflado, usando generalmente a una per sona que posa como comprador y usa  papeles falsos, según las autoridades.  Los estafadores obtienen un nuevo prés tamo que no pagan.
Jacome dice que ha recibido decenas  de cartas ofreciéndole dinero en efectivo  por su casa. En una ocasión, un hombre  le dijo que le daba $100,000, pero ella  rechazó la oferta porque antes del co lapso inmobiliario su vivienda de dos  pisos llegó a estar valorada en $650,000,  y en ella aún vive ella, una hija y una  nieta.
“Me ofreció $100,000 por la casa, y yo   le sonreí nada más y le dije: ‘No, gracias,  mi casa no está a la venta’ ¡Imagínese,  $100,000!”, exclama Jacome.
  Ayuda de Obama no llega
La concejal del área, Diana Reyna,  dice que en los años 70 y 80, durante las  décadas de pobreza y crimen que si guieron al apagón de 1977, los propie tarios del área también fueron acosa dos.
 “Mis padres pasaron por lo mismo”,  asegura Reyna. “Muchos propietarios  tuvieron que poner carteles en las vi viendas de ‘no se vende’ para que los  dejaran en paz”, subraya.
Mike Hickey, director ejecutivo del  CNYCN, explica que los estafadores se  aprovechan de que las organizaciones  que asesoran gratuitamente a los pro pietarios se encuentran desbordadas.
“Es pura matemática: este año hubo  unos 20,000 procesos de embargos en  Nueva York, mientras que sólo tenemos  capacidad para atender a 6,000”, afirma  Hickey.
Hickey dice que otro problema son  los modestos resultados que ha arrojado  el plan de modificación de hipotecas  anunciado por Obama. El CNYCN es tima que de las 1,800 peticiones que han  sometido para modificar las hipotecas  de propietarios de la ciudad, sólo una  cuarta parte han sido aceptadas para  comenzar un periodo de prueba que  dura varios meses antes de que la mo dificación sea definitiva.
“Las expectativas del programa están  defraudando la esperanzas de muchí simos propietarios”, afirma Hickey.
De Jesús, de NEDAP, asegura que  grupos como el suyo se sienten im potentes al no poder competir con los  estafadores.
“Por cada propietario que logramos  asesorar, hay diez que son estafados”,  afirma.
eva.sanchis@eldiariony.com
* Esta serie fue posible gracias a  una beca de New America Media.