reportaje especial
Denuncian condiciones infrahumanas en patera del norte de Nueva York
Nueva York — A sólo 90 millas de la Estatua de la Libertad, en el condado de Sullivan, en una población que se llama Liberty, trabajadores hispanos viven bajo similares condiciones que lo hacían los esclavos del sur de los Estados Unidos hace casi 100 años.
Entre el hedor de la procesadora de paté Hudson Valley Foie Gras viven cerca de 50 inmigrantes que trabajan siete días a la semana entre las incubadoras, las alimentadoras y el matadero cultivando patos para extraerles el hígado para producir paté.
“Trabajamos de 60 horas a 65 horas a la semana, yo alimentaba a 350 patos por mes”, aseguró la mexicana Carmen Gonzales, que por los últimos 10 años trabajó en las pateras.
En Liberty, los trabajadores de la finca cultivadora de patos Hudson Valley Foie Gras no tienen derecho a un día de descanso, horas extra y menos a un sindicato que los represente.
Pero ellos no son los únicos que trabajan bajo esas condiciones en 2009, 40 años después de que César Chávez lograra el derecho a sindicalizarse para los campesinos en California.
No fue sino hasta 1994, cuando la entonces senadora estatal Olga Méndez logró que se aprobase legislación que reconocía el derecho a baños y agua potable a los trabajadores.
“Hay 40,000 trabajadores permanentes y cerca de 40,000 que son migrantes”, indicó Jordan Wells, coordinador de la campaña de Justice for Farmworkers. Según datos de esta organización, el estado de Nueva York distribuye cinco mil millones de dólares al año en incentivos tributarios a esta industria, cuya columna vertebral son los trabajadores agrícolas.
La industria lechera ha recibido $300,000,000 en subsidios federales desde el 2000, aseguró Wells.
Sin embargo, ni un centavo de estos incentivos llega hasta los trabajadores que recogen las frutas, verduras, ordeñan vacas, alimentan patos o pollos.
“No dar protección laboral a los trabajadores del campo es una falta moral que se puede remediar aprobando la legislación Farmworkers Fair Labor Practices Act (Proyecto de ley de protección para los trabajadores agrícolas)”, aseveró el reverendo Richard Witt, director de Rural and Migrant Ministry, que cuenta con un millón de feligreses de diferentes denominaciones al norte del estado.
El Farmworkers Fair Labor Practices Act, que no llegó a ser votado por el Senado estatal antes del receso de verano, lleva más de 15 años detenido y cuenta con un gran opositor: el cabildeo del New York Farm Bureau y sus 30,000 miembros propietarios de fincas.
Los activistas de Justice for Farmworkers cuentan con que la legislación se apruebe en septiembre, cuando el Senado regrese a sesionar.
Wells sostuvo que el proyecto de ley cuenta con 28 co-auspiciadores en el Senado estatal y otros 17 legisladores estatales apoyan la legislación para un total de 45 votos. Para que la ley sea aprobada se necesitan 31 votos.
Para Carmen Gonzales, quien trabajó 10 años para Hudson Valley Foie Gras, la humillación más grande se suma a las condiciones de trabajo en la patera que produce el 80% del paté del país.
“La peor humillación fue ver cómo el señor que nos mandaba, Alfonso, nos proponía cosas indebidas a cambio de más horas de trabajo”, denunció Carmen, una madre soltera de dos quien llegó desde Puebla a los 15 años.
Maura Gonzales, que trabajó 13 años en la misma patera, afirmó que ella y muchas mujeres más sufrieron el mismo acoso.
“Nosotras le dijimos al dueño, Izzy, lo que estaba pasando pero él no nos creyó, le creyó a Alfonso”, aseguró Maura.
Izzy Yanay y Michael Ginor son los dueños de Hudson Valley Foie Gras y quienes introdujeron al país este sistema de producción de paté en masa.
Hoy procesan entre 4,000 y 6,000 patos y venden 7,500 toneladas de hígado de pato (paté) a la semana. El foie gras representa el 42% de la industria de carne en el estado y anualmente genera $250,000 en impuestos para el fisco, según el estudio realizado por Shepstone Management Company para el condado de Sullivan.
Activistas denunciaron a esta industria y condenaron el maltrato a los empleados y la tortura a la que son sometidos los patos durante el proceso de alimentación forzada.
Los patos son alimentados a través de un tubo por un período de 21 días o un mes. El proceso termina en el matadero con la extracción de los hígados de los patos.
En febrero del 2007 el estado de Nueva York multó a Hudson Valley Foie Gras con $30,000 por violar 800 veces las leyes ambientales, según Human Society of the United States (HSUS).
En noviembre del 2006, HSUS demandó al estado de Nueva York para prohibir la producción y venta de Foie Gras, a raíz de que en ese mismo año el estado le dio un subsidio de $420,000 a Hudson Valley Foie Gras para su expansión.
Aún así, la granja Hudson Valley funciona y forma parte de la industria que se opone a la legislación Farmworkers Fair Labor Practices Act.
Izzy Yanay, a quien el senador de El Bronx Pedro Espada, líder de la mayoría del Senado estatal, llamó para pedirle una gira de las instalaciones, negó el acceso a su propiedad como también las acusaciones de acoso sexual que el senador había escuchado de boca de Carmen Gonzales.
El senador Espada hizo una visita a la finca, el viernes pasado, invitado por miembros de Justice for Farmworkers, pero, junto con los periodistas, fue expulsado de la propiedad, por el supervisor bajo orden de Yanay.
“El senado atenderá la legislación Fair Labor Practices Act apenas entremos en sesión en septiembre y también investigaré las denuncias de acoso sexual”, aseguró Espada.
carmen.alarcon@eldiariony.com