Manuel E. Avendaño/edlp
NUEVA YORK — Una coalición de bodegueros, propietarios de supermercados, trabajadores y embotelladoras hispanas de bebidas gaseosas, se congregó ayer en las escalinatas de la Alcaldía para protestar por la pretendida extensión de la ley estatal que agregaría un impuesto adicional de 18% a las sodas y dos centavos adicionales al depósito por envase.
El gobernador de Nueva York, David Paterson, propuso expandir el depósito de cinco centavos por botella a bebidas y jugos no carbonatados, que actualmente cubre a sodas y cervezas. La propuesta no fue aprobada por la Legislatura, pero ahora forma parte del plan presupuestal de Paterson para el próximo año fiscal para ayudar a cerrar un déficit de $13,000 millones.
Para Pedro Guzmán, que tiene una bodega en Manhattan, cualquier impuesto adicional tendría un impacto negativo en su actividad comercial “que ya está castigada por la actual crisis”.
Mientras atendía a sus clientes en el ‘Shop Smart’ de Broadway y la calle 141, el dominicano se quejaba ayer del nuevo impuesto que el estado pretende colocar a las sodas. “La gente no está gastando lo de antes y con esto hará que se desanime mucho más”, comentó Guzmán.
En el establecimiento, Paul Mujica adquiría varias botellas de gaseosa y apoyaba al bodeguero. “Lo último que la gente quiere ahora es que le pongan más impuestos a las cosas”, dijo. “Si la situación económica fuera distinta, tal vez no importara tanto, pero estamos en tiempos muy difíciles”, agregó.
En la alcaldía, el ambiente era ayer de rechazo. “Simplemente no podemos permitirnos más regulaciones con recortes o impuestos”, dijo Nelson Eusebio, de la Asociación Nacional de Supermercados.







