Nueva York — Un nuevo informe del Immigration Policy Center demuestra cómo los inmigrantes han sido instrumentales en el funcionamiento de las fuerzas armadas desde el 11 de septiembre del 2001.
“Sin las contribuciones de inmigrantes, el ejército no podría llegar al número deseado de reclutamiento y no podría satisfacer sus cuotas para traductores, intérpretes y expertos culturales”, dice el informe.
El informe concluyó que, a partir del 30 de junio del 2009, había aproximadamente 114,600 personas que nacieron en el extranjero inscritas en las Fuerzas Armadas, o aproximadamente 8% del 1.4 millón de personal activo del ejército. Aproximadamente el 81% eran ciudadanos naturalizados, mientras que 13% no eran ciudadanos.
El informe —cuyos autores apuntan que “el mayor número de naturalizaciones ocurre en tiempos de guerra”— halló que en el 2009, 10,500 miembros de las Fuerzas Armadas fueron naturalizados en los EE.UU.
Los ataques del 11 de septiembre cambiaron la política de las Fuerzas Armadas hacia los inmigrantes ya inscritos. Desde entonces, más de 53,000 inmigrantes en las Fuerzas Armadas se han convertido en ciudadanos estadounidenses gracias a una provisión especial que permite naturalizaciones en tiempos de guerra.
Ayer, el servicio de Inmigración (USCIS) realizó una ceremonia de Naturalización en el Museo Intrepid, en la cual 13 miembros de las Fuerzas Armadas, entre más de 100 inmigrantes, se convirtieron en ciudadanos estadounidenses.
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