NEW BRUNSWICK, N.J. — Con una gran dificultad para hablar, adolorido y con el rostro aún inflamado por los golpes, el joven colombiano que fue brutalmente atacado el miércoles pasado en North Plainfield, pidió que se haga justicia con los responsables.
En su habitación del hospital Robert Wood Johnson, donde se encuentra Wilter Sánchez, de 33 años, en espera de ser sometido a una cirugía plástica, la víctima expresó a EL DIARIO/LA PRENSA: “Me siento feliz por haber sobrevivido, me golpearon para matarme, estoy muy adolorido, pero agradecido con Dios”.
Con recuerdos claros de los momentos del ataque y previos al mismo, Sánchez relató con tono entrecortado por el dolor y la emoción: “Me acuerdo que mi primo Fernando gritó que corriéramos, yo me fui a una casa para pedir ayuda, me resbalé por la nieve, yo estaba en el suelo y fue cuando estos afroamericanos me patearon y me gritaban en inglés ‘hijo p…. hispano’”.
La víctima también se acuerda que quedó sin conocimiento por algunos instantes. Después de esto, explicó: “Me levanté como pude y fui a donde había una persona, sé que caminé, pero no me acuerdo de nada más”.
Fernando Quinchia, primo de Sánchez y la persona que lo acompañaba cuando ocurrió él ataque, sobre las 5:30 p.m. del miércoles, dijo que él logró escapar del ataque, pero cuando estaba en la esquina “me volví para ir por Wilter, lo llevé todo ensangrentado a una tienda de video para que se limpiara un poco, pero decidí llevarlo en taxi al hospital Muhlenberg, porque estaba perdiendo mucha sangre”.
Según Quinchia, los cinco sujetos que atacaron a Sánchez, luego de golpearlo, abordaron el auto del que habían descendido para agredirlo y trataron de atropellarlo.







