LOS ANGELES, California/la opinion
— La acusación criminal de extranjeros que entran ilegalmente al país ha desplazado al tráfico de drogas como el delito que provoca más casos federales a nivel nacional, según un análisis de las cifras del propio gobierno de EE.UU.Los casos criminales por entrada ilegal al país que se ventilan en los tribunales federales han aumentado en un 64.4% durante el último año, mientras el mayor descenso en casos ocurrió en la categoría de importación de substancias controladas, que bajó en un 27.3%.
Ese mismo estatuto, que castiga a los traficantes de drogas, vio un descenso de 46.5% en casos presentados en los últimos cinco años.
De esa manera, la imposición de cargos contra la entrada ilegal al país —un delito menor que conlleva un máximo de seis meses de cárcel y multas— pasa a encabezar la lista de delitos federales después de estar en segundo lugar hace un año y en tercero hace cinco.
Los casos de tráfico de drogas ahora están en segundo lugar. Lo mismo ocurre con las condenas: hay más sentenciados por cruce ilegal que por drogas.
“Es curioso que esto esté ocurriendo, porque el decomiso de drogas por parte de la Patrulla Fronteriza no ha disminuido; al contrario, ha aumentado”, apuntó T.J. Bonner, presidente del Consejo Nacional de agentes de la Patrullera Fronteriza.
“Lo que esto me dice es que esta Administración no es tan sincera en la guerra contra las drogas y le importa más perseguir a los que cruzan ilegalmente que, por cierto, terminan encarcelados sólo una o dos semanas”, aseguró.
Todos estos cambios se atribuyen principalmente al llamado Streamline que, en forma de programa piloto, viene siendo aplicado en varios segmentos de la frontera de Texas desde el 2005.
El programa impone la “tolerancia cero” a la entrada ilegal de extranjeros y dirige que se impongan cargos criminales a todos y cada uno de los detenidos en un cruce no autorizado.
“Existe un enfoque cada vez mayor en la persecución criminal de casos de inmigración, aunque éstos no involucren ningún tipo de violencia”, dijo el abogado Luis Figueroa, del Fondo Mexicoamericano para la Defensa Legal y la Educación (MALDEF)
“Lo que están haciendo es buscando la manera de criminalizar a cualquiera que atrapen entrando”, dijo Angélica Salas, de la Coalición de Los Ángeles para los Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA).
El secretario de Seguridad Interna, Michael Chertoff, calificó a Streamline hace unos meses como “un programa muy bueno que ampliaremos a otras partes de la frontera”.
Los arrestos de indocumentados en la frontera bajaron un 20% en 2007 y han seguido bajando este año, lo que las autoridades atribuyen al operativo y otras actividades de control fronterizo. Sin embargo, otros aseguran que posiblemente tiene más que ver con la crisis económica.
“Yo realmente no estoy de acuerdo con los que dicen que este operativo es el causante de una reducción en las detenciones en la frontera. Sí, los arrestos han bajado, pero para mí tiene más que ver con la crisis económica: la gente no cruza si sabe que no va a encontrar trabajo”, apuntó Bonner.
Pero Streamline y el intenso enfoque en la entrada de indocumentados sí tienen otro efecto: inundar los tribunales federales y priorizar los casos de cruces ilegales por encima del resto.
Los casos de inmigración están inundando los tribunales federales hasta tal punto que, en el mes de abril —las cifras más recientes disponibles— correspondieron a más de la mitad de todas las acusaciones criminales presentadas en el país y un 80% de las condenas que imponen los Magistrados Federales (US Magistrate Courts).
Pilar.marrero@laopinion.com













