México/EFE — La violencia del crimen organizado en México se ha saldado ya con la muerte de más de mil personas en lo que va de año, cifra que se alcanzó en tan solo 34 días, según un recuento periodístico que publicó ayer el diario El Universal.
La cifra de un millar de asesinados se obtuvo más rápido que en años anteriores, ya que en 2009 se alcanzó en 51 días, de acuerdo con los datos no oficiales que proporciona ese periódico todos los días. En México ninguna autoridad ofrece con oportunidad y regularidad cifras sobre el número total de muertes violentas que ocurren en el país, y tampoco se discriminan las que pueden haber sido ocasionadas por la acción del crimen organizado.
De acuerdo con El Universal, hasta ayer en México habían sido asesinadas 1,015 personas, de las cuales el 24.3% murieron en el norteño estado de Chihuahua, seguido de Sinaloa (22.5%), Baja California (11.5%), Durango (8,2%) y Guerrero (7.8%). Según estos cálculos, en México cada 48 minutos una persona pierde la vida en un crimen relacionado con la operación de las organizaciones delictivas y narcotraficantes.
Calderón: Ejército no basta
El presidente de México, Felipe Calderón, admitió ayer que “no basta el despliegue y la presencia del Ejército y la Policía Federal” en Ciudad Juárez para detener la violencia y prometió iniciativas de corte social que “ayuden a disminuir y a prevenir el delito en la urbe más violenta del país.
Cuatro días después del asesinato de 16 jóvenes que celebraban una fiesta de cumpleaños en esa localidad Calderón consideró “indispensable' poner en marcha ese plan de recuperación social de la ciudad que su Gobierno desea introducir con diálogo y “de la mano con los juarenses”.
El mandatario, quien desde que asumió el poder el 1 de diciembre de 2006, ha lanzado una ofensiva contra el crimen organizado y los poderosos cárteles de la droga encabezada por el Ejército y la Policía Federal, prometió que el Ejecutivo “va a reforzar” el combate a la delincuencia desde la vertiente social.
Paranoia tras la masacre
Gardenia Mendoza Aguilar/La Opinión — La desinformación en la fronteriza Ciudad Juárez es tal que ayer los familiares de cuatro muchachos que fueron testigos de la masacre del pasado fin de semana donde murieron 16 jóvenes, se “volvieron locos” cuando hombres de negro se los llevaron a declarar sin previo aviso ni notificación del paradero.
Eran policías, pero los padres pensaron que los desconocidos que conducían ocho camionetas sin placas eran delincuentes que secuestraban a los chicos de entre 15 y 20 años de edad pues los agentes del Ministerio Público ni siquiera mostraron identificaciones, sólo ingresaron a las casas y obligaron a los jóvenes a abordar sus vehículos.
“Los levantaron (raptaron) y ya”, lloriqueaba ayer una madre ante las cámaras de televisión para denunciar los hechos que creía consecuencia del crimen organizado que asesinó a estudiantes que celebraban una fiesta particular tras un partido de fútbol el sábado.
Horas más tarde, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) confirmó que la institución fue la que detuvo a los cuatro muchachos para que presentaran su declaración sobre la matanza que atribuye a la pandilla Los Aztecas que trabaja para el cártel de Juárez y disputan con la banda Artistas Asesinos – del cártel de Sinaloa- zonas de control para el narcomenudeo.
Jaime Torres, vocero del Operativo Conjunto Chihuahua – donde partición policías estatales, federales y el Ejército- informó que cuentan ya con retratos hablados de seis de los presuntos delincuentes que masacraron a los jóvenes; sin embargo, los familiares desconfían de las autoridades.
“Difunden eso porque quieren lavarse la mano, quieren hacernos creer que hacen su trabajo”, dijo en entrevista radiofónica el tío de José Adrián Encinas, una de las víctimas.
El alcalde de la ciudad, José Reyes, informó que entre los muchachos que se encontraban en la fiesta, al menos uno de ellos estaba familiarizado con el tema de la delincuencia organizada pues en su teléfono celular encontraron una fotografía del joven portando un arma larga, municiones y cargadores.