Lima/EFE — Pintar de blanco la cima de los glaciares de Perú es una de las últimas armas contra el cambio climático porque contribuye a reducir la velocidad del deshielo: no es una propuesta descabellada, y de hecho aspira a ser reconocida por el Banco Mundial.

La iniciativa ha partido de la ONG Glaciares Perú, y consiste básicamente en el siguiente principio, el color blanco evita que la radiación solar se convierta en calor, y de este modo contrarresta los efectos del cambio climático.

Perú concentra más del 70 por ciento de los glaciares andinos, pero desde la década de los 80 ha perdido más del 20 por ciento de la superficie de sus glaciares por efecto del calentamiento global.

Lo más grave es que se calcula que para el 2015 todos los glaciares situados por debajo de los 5,500 metros desaparecerán.

El presidente de Glaciares Perú, Eduardo Gold, explicó a Efe que por el calentamiento global "van retrocediendo los glaciares, hay mayor superficie negra y menor superficie blanca, entonces se incrementa la temperatura y el hielo se derrite mucho más rápido".

Ya que el color negro contribuye a convertir la radiación solar en calor y "prácticamente duplica el efecto invernadero sobre los glaciares", Gold, creador de esta propuesta, propone pintar la cima de los nevados con un material de cemento hecho a base de minerales para que la radiación se refleje en el espacio.

"La pintura blanca tiene un albedo (razón entre la energía luminosa que difunde por reflexión una superficie y la energía incidente) igual al de la nieve y permite que el 85 por ciento de la radiación solar se vaya al espacio y solo el 15 por ciento de ella se transforme en calor", señaló Gold.