Quito/EFE — Un incendio consumió ayer en la madrugada 106 casas, gran parte de ellas fabricadas en caña, en la provincia costera del Guayas, en el suroeste de Ecuador, y dejó más de medio millar de personas damnificadas, así como catorce niños con síntomas de asfixia.
El flagelo ocurrió en el sector denominado "Cooperativa Esmeraldas Chiquito", una zona de escasos recursos económicos situada en el sur de la ciudad de Guayaquil, la más poblada del país y nudo económico de esta nación andina.
La ministra ecuatoriana de Salud, Caroline Chang, quien visitó el lugar, confirmó que no se han reportado personas fallecidas.
Sin embargo, informó que catorce niños se encuentran asilados en un hospital con síntomas de asfixia.
Asimismo, dos mujeres embarazadas fueron trasladadas a casas asistenciales con síntomas de preparto, como consecuencia del susto por el incendio, señaló.
Al momento, tres unidades móviles del Ministerio de Salud prestan ayuda clínica y psicológica a los afectados, en tanto que se ha habilitado ya un albergue para recibir a los damnificados.
El Ministerio de Vivienda analiza declarar la emergencia para poder entregar en un plazo de 45 días viviendas de cemento, en reemplazo de las casas de caña levantadas en la zona, publica la Presidencia en su web.
Basado en informes preliminares, el representante del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), Francisco Esterellas, señaló en la televisión Telecentro que "más de quinientas personas" resultaron afectadas en el incendio del centenar de viviendas.
Aún se desconocen las causas del inicio del flagelo, pero vecinos del lugar dijeron presumir que pudo tratarse de un cortocircuito.
El gobernador del Guayas, Roberto Cuero, quien hoy visitó el lugar, señaló que se armará una "mesa de crisis" con todos las instituciones necesarias para coordinar acciones con el fin de levantar datos para conocer cuántas personas resultaron afectadas y los mecanismos para ayudarlas.
Emergencia por sequía
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, decretó hoy un estado de emergencia por 60 días en la provincia costera de Manabí para mitigar los efectos de la sequía que vive la región sobre la agricultura, ganadería y consumo humano de agua potable.
El estado de excepción decretado por el mandatario "contempla la garantía de capacitación, provisión, almacenamiento y distribución de agua para el consumo humano y uso agropecuario", informó la Presidencia en su portal de Internet.
La medida establece la coordinación institucional para ejecutar acciones "necesarias e indispensables" y se une a la organización ya establecida por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) provincial en la campaña para mitigar la situación de deficiencia hídrica.
La secretaria nacional de Gestión de Riesgos, María del Pilar Cornejo, afirmó que el decreto asegurará el suministro de agua potable para la población "a través de tanqueros y bidones de agua", así como "raciones para el ganado", y "refinanciación de créditos para los agricultores" perjudicados por la sequía, entre otras medidas.
A causa de la sequía, el Gobierno también declaró en días pasados la excepción en el sector energético nacional, pues la falta de lluvias redujo drásticamente el caudal de los ríos que alimentan a la mayor hidroeléctrica del país.
Desde el pasado 5 de noviembre a nivel nacional se produce una serie de racionamientos programados del suministro de electricidad, aunque progresivamente los periodos se han reducido tras la compra de energía a Perú y Colombia y otras medidas de suministro y ahorro energético adoptadas por el Ejecutivo.