Londres/EFE — La senadora colombiana Piedad Córdoba, una de las candidatas al Nobel de la Paz, es la aspirante con más opciones de conseguir el galardón, según la casa de apuestas británica Ladbrokes.
Córdoba, a quien se le reconoce haber jugado un papel clave en la liberación de varios rehenes secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), lidera la clasificación (5/1), seguida por el médico congoleño Denis Mukwege (7/1) y el activista chino a favor de los derechos humanos Hu Jia (7/1).
Un poco más abajo se sitúan la ex ministra afgana de Asuntos para la Mujer Sima Samar (8/1), el príncipe jordano Ghazi bin Muhammad (10/1) y la organización Cluster Munition Coalition (16/1), dedicada a luchar por la erradicación de las bombas de racimo.
La senadora colombiana, una mujer mulata de 54 años y que forma parte del Partido Liberal, es conocida por su carácter polémico y por las diferencias que ha mantenido en diferentes episodios con el actual presidente de Colombia, Álvaro Uribe.
De confirmarse los pronósticos de la casa de apuestas, Córdoba se convertiría en la trigésimo-quinta mujer en conseguir este premio desde su creación en 1901, y tomaría el testigo del ex presidente finlandés y mediador de la paz Martti Ahtisaari, galardonado en 2008.
El anuncio del ganador se producirá este viernes a las 09.00 GMT. El Nobel está dotado con 10 millones de coronas suecas, poco menos de un millón de euros al cambio actual.
Córdoba ha sonado con fuerza estos días, después de ser señalada como una de las favoritas por el director del Instituto para la Investigación sobre la Paz, Kristian Berg Harpviken, y ayer lideraba la lista de la casa de apuestas británica Ladbrokes.
A la senadora colombiana se le reconoce su papel en la mediación de varias liberaciones de rehenes de las FARC y su defensa de una solución negociada al conflicto colombiano.
Junto a ella, Harpviken ha señalado al príncipe jordano Ghazi bin Muhammad, impulsor del diálogo entre religiones en Oriente Medio, y a la ex relatora de la ONU para Sudán y presidenta de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán (AIHRC), Sima Samar.
Pese al reconocido prestigio de este instituto noruego, las predicciones de Harpviken no dejan de ser meras conjeturas, y los antecedentes de su predecesor en el cargo hasta el año pasado, Stein Tønneson, no son especialmente halagüeños, ya que sus pronósticos acostumbraban a ser erróneos.
Y además el Instituto Nobel no publica la lista de nominados al premio hasta pasados 50 años, aunque nada impide que hagan públicos sus nombres quienes han propuesto las candidaturas.
Lo único cierto es que este año hay 205 candidatos, cifra récord que ha obligado al Comité Nobel a celebrar más reuniones de lo habitual, como ha reconocido el director del Instituto Nobel, Geir Lundestad, quien ha dicho que la decisión final ya está tomada.
En las quinielas previas aparecen bien situados disidentes chinos como Hu Jia, Gao Zhiseng y la uigur Rebiya Kadeer, mientras que la abogada chechena Lidia Yusúpova, el activista Serguéi Kovaliov y la organización de derechos humanos Memorial destacan entre los rusos.
Jia y Yusúpova llevan sonando algunos años y aparecían en primera línea en 2008, junto con Human Rights Watch, por cumplirse el 10 de diciembre, día de entrega de los Nobel, 60 años de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU.
La colombiana Ingrid Betancourt, el argentino Daniel Barenboim y el presidente de Bolivia, Evo Morales, son otros hispanoamericanos mencionados , aunque lejos de los favoritos .