WASHINGTON, D.C. — La nueva ley de inmigración de Arizona podrían provocar el aumento del crimen, según varios jefes de la policía de todo Estados Unidos que se reunieron el miércoles con el procurador general Eric Holder.
Los jefes policiales dijeron al secretario de Justicia que concentrarse en determinar si una persona se encuentra en el país de forma legal o ilegal minará la confianza de las comunidades en las autoridades que trabajan en ellas y supondrá un gasto de recursos destinados al combate de la delincuencia.
El jefe de policía de Los Angeles, Charlie Beck, aseguró que la ley de Arizona y otras similares: “Condenan a las fuerzas policiales a fracasar”.
“Si esto pasara en California, especialmente en Los Angeles, sería severo”, agregó Beck. Cohíbe a las víctimas y a los testigos a participar en el proceso legal para llevar un caso a juicio. Quiebra la confianza con la comunidad que hemos construido durante 32 años”, apuntó.
Los jefes policiales de Los Angeles, Phoenix, Tucson, Sahuarita, Filadelfia, Houston, Mineapolis, San José (CA), Salt Lake City y el condado Montgomery se reunieron por cerca de una hora con el procurador general.
Todos insistieron en que el trabajo de las fuerzas de seguridad no es regular el estatus migratorio, sino proteger al público y reducir el crimen.
Holder no entregó ningún indicio respecto a una posible fecha para tomar la decisión sobre si iniciar una acción legal en contra de la ley SB1070.
Los líderes policiales aseguraron que gran parte de la conversación con Holder se centró en preguntas del procurador general respecto a cómo dicha legislación afecta el trabajo en terreno.
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