Nueva York — En la sede de la New York Immigration Coalition en Manhattan, representantes de varias organizaciones a favor de los inmigrantes se reunieron ayer para hablar sobre las oportunidades y consecuencias de la reforma de salud para los inmigrantes.
El foco del discurso fue asegurar que la reforma de salud actualmente debatida por el Senado en Washington D.C. no perjudique a los inmigrantes.
“El Presidente y el Congreso tienen que ser firmes y resistirse a consentir medidas poco productivas centradas en los inmigrantes”, apuntó Chung-Wha Hong, directora de la New York Immigration Coalition.
La reforma de salud es un punto clave en la agenda del residente Barack Obama, quien impulsa la reforma con el fin de dar seguro de salud a los más de 45 millones de estadounidenses que carecen de uno.
Una versión de la reforma de salud fue aprobada en la Cámara de Representantes el 7 de noviembre y pasó a ser debatida en el Senado. En la versión aprobada, los inmigrantes indocumentados quedan fuera de las reformas, mientras que inmigrantes legales podrían beneficiar de subsidios y planes de salud más asequibles, pero en muchos estados tendrían que esperar cinco años para calificar para estos beneficios .
“Los inmigrantes legales, quienes pagan los mismos impuestos que los demás americanos, deben tener el mismo acceso a subsidios y planes de salud del estado”, sostuvo Chung-Wha Hong.
Los grupos también están luchando contra medidas anti-inmigrantes. En la Cámara de Representantes, una enmienda anti-inmigrante fue derrotada por la congresista Nydia Velázquez y otros congresistas hispanos y hay miedo de que surjan medidas parecidas en el Senado.








