Washington/EFE
— El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reconoció ayer que junio fue un “mes difícil” para su país, después de que se alcanzara el récord en número de muertes entre las tropas estadounidenses y de sus aliados desde 2001.“Ha sido un mes difícil en Afganistán, pero también ha sido un mes difícil para el Talibán”, dijo Bush en una rueda de prensa en la Casa Blanca.
El mandatario señaló que Estados Unidos "constantemente revisa el nivel de tropas", pero no anunció el envío de refuerzos, que por ahora está previsto que lleguen a Afganistán en 2009.
En junio murieron 46 soldados estadounidenses y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Afganistán, frente a las 31 bajas registradas en Irak, con lo que fue el segundo mes consecutivo en el que el territorio afgano fue más letal.
Bush dijo que las pérdidas humanas se deben a que las tropas de su país “combaten contra un enemigo duro”.
Otro de los temas principales de la cumbre será el cambio climático.
En este sentido, Bush reiteró su posición de que se puede cuidar del medio ambiente “sin sacrificar el crecimiento económico” y destacó la importancia de los avances tecnológicos para paliar el calentamiento global.
El gobernante señaló, además, que no puede haber un acuerdo ‘efectivo’ que reemplace al Protocolo de Kioto, que vence en 2012, “a menos que China e India formen parte de él”.
“Algunas naciones han mostrado reticencia a participar”, se quejó. El Protocolo de Kioto no requiere que los países en desarrollo disminuyan sus emisiones de gases contaminantes.
Poco después de acceder a la Casa Blanca en 2001, Bush retiró la firma de su país del tratado, que había estampado su antecesor, Bill Clinton.









