WASHINGTOn/LA OPINION
— John McCain, el aspirante presidencial republicano, declaró ayer que “es simplemente falso” que haya abandonado su compromiso con una reforma migratoria amplia y descartó que su plan de asegurar las fronteras antes de considerar planes de legalización vaya a costarle votos hispanos en noviembre.McCain conversó vía telefónica con La Opinión y aseguró que esa reforma será prioritaria en su potencial administración. “Abordaremos la reforma migratoria y al día siguiente de mi inauguración le urgiré al Congreso que la considere”, aunque aclaró que primero “tenemos que tener una frontera segura, un plan de trabajadores huéspedes que funcione, y abordar el tema de los indocumentados de forma humana y compasiva”.
El senador de Arizona renovó su reto a su rival demócrata, Barack Obama, para que conduzcan un foro tipo town hall (asamblea popular) durante la conferencia anual del Consejo Nacional de la Raza (NCLR) en San Diego, California, a mediados de julio. “Sería muy apropiado permitir que sean los hispanos que acudirán a esa convención quienes formulen las preguntas en lugar de que cada uno de nosotros ofrezca un discurso”, declaró.
Por 21 años McCain ha sido senador de Arizona y “estoy muy orgulloso de haber recibido más de 70% del apoyo de la comunidad hispana en mi última reelección”. Antes fue congresista por el distrito 1 del mismo estado.
Su relación con la comunidad hispana se estrechó más desde que McCain, incluso arriesgándose políticamente, impulsó una reforma migratoria integral y fue coautor de un proyecto junto al senador demócrata de Massachusetts, Edward Kennedy.
El plan fracasó y McCain, enfrascado en la batalla por la nominación presidencial republicana, comenzó a promover su postura de garantizar la seguridad fronteriza. Muchos activistas y demócratas, como Obama, lo acusan de darle la espalda a su propio plan de legalización.
“Es simplemente falso. He trabajado muy duro por la reforma amplia de inmigración y fracasamos porque los estadounidenses quieren que la frontera se asegure primero. Durante toda mi carrera política he impulsado la reforma migratoria integral junto al senador Kennedy, mientras el senador Obama apoyó una enmienda que habría matado la legislación porque quería eliminar el plan de trabajadores temporales. Es muy claro que he sido líder y que el senador Obama quiso destruir todo el esfuerzo” aliándose con los sindicatos, sostuvo McCain.
“Sigo a favor de una reforma migratoria integral, pero los estadounidenses quieren que la frontera esté segura, y es entendible”, agregó.
El voto hispano estará reñido y algunos consideran que la postura de McCain de condicionar una vía de la legalización a garantizar la seguridad fronteriza podría costarle votos.
McCain lo rechazó: “Tengo que hacer lo que sea mejor para EE.UU. y los hispanos, los no hispanos y todos creen que tenemos que asegurar la frontera…Es la realidad de Estados Unidos”.
Sobre cómo, sin una reforma amplia, abordaría las redadas que siguen separando familias, McCain sólo respondió que “se aborda de manera amplia y humana…Nosotros fracasamos en nuestra responsabilidad federal, …pero yo he sido líder, he trabajado de manera bipartidista con el senador Kennedy y los demócratas..”.
La semana pasada un sondeo de NBC/Wall Street Journal concluyó que 62% de los votantes hispanos apoyarían a Obama y 28% a McCain.
Sobre por qué los hispanos deben votar por él, McCain respondió: “Porque haré de esta nación una más segura y próspera. Soy pro vida (se opone al aborto) y un gran porcentaje de hispanos son pro vida; soy pro familia y pro militar, he servido en la milicia al igual que mi familia y que muchos hispanos; soy pro pequeñas empresas y favorezco reducir los impuestos”.
“Es una clara distinción entre mi apoyo hacia la comunidad hispana y su práctica y total falta de involucramiento (de Obama con la comunidad hispana)”, afirmó McCain.
La guerra en Irak, la crisis hipotecaria, los altos índices de desempleo entre los hispanos, y los altos costos de la gasolina y de los alimentos se producen bajo la administración republicana de George W. Bush.
Obama asegura que una potencial administración McCain sería una continuidad de Bush.
McCain respondió que una presidencia de Obama equivaldría a una segunda administración de Jimmy Carter, implementando, por ejemplo, “todas las fallidas políticas de un gobierno masivo y de impuestos altos de los (años) 60 y los 70”.
Finalmente, McCain dijo que además de velar por los intereses de la comunidad hispana en EE.UU., quiere reforzar las relaciones con México y con el Hemisferio Occidental.
Maribel.hastings@laopinion.com









