Fernando Bermúdez. José A. Rivera/EDLP
1/1

NUEVA YORK — “Había momentos que yo perdía la esperanza”, admitió Fernando Bermúdez, un dominicano quien estuvo en prisión durante 18 años cumpliendo una sentencia por un homicidio que él siempre insistió nunca cometió.
Bermúdez, de 42 años, fue liberado en el 2009 luego de que un juez encontrara fallas en su juicio, y ahora está presentando una demanda por $30 millones de dólares en el Distrito Sur de Nueva York, en que acusa al Fiscal del Condado de Nueva York de mala conducta y negligencia.
“Ha sido una larga y amarga batalla”, dijo Bermúdez, quien portó una camisa blanca y habló pausadamente sobre sus años en la cárcel y su lucha para salir a la libertad. “Yo sabía que era inocente y que me tenía que mantener firme”, acotó.  
Bermúdez fue condenado en 1992 por un asesinato que ocurrió el año anterior. El dominicano – quien intento apelar la decisión 11 veces antes de tener su sentencia revocada – estuvo en la prisión de los 22 hasta los 40 años.
En una rueda de prensa en el Bajo Manhattan ayer, el abogado del exonerado, Michael S. Lamonoff, dijo que la fiscalía había cometido “perjurio, coacción, manipulación y engaño” en su caso.
Un portavoz para la fiscalía, Erin Duggan, dijo que la fiscalía no tenía comentario.
El abogado dio una crónica de los hechos.
En agosto del 1991, hubo una pelea en una discoteca en Manhattan en que un joven llamado Raymond Blount recibió un disparo. Después del crimen, un testigo de los hechos, Ephrain López, quien entonces tenía 16 años, fue interrogado durante largas horas por detectives del cuartel 6 de Manhattan y terminó revelando la identidad del asesino (por su apodo) – un amigo quien él llamó después de que Blount le pegara en la cara.
Sin embargo, al ser mostrado una selección de fotos en que aparecía Bermúdez, López afirmó que él era el culpable, evidentemente para no implicar a su amigo. La fotografía de Bermúdez estaba en los archivos de la policía debido a que él había sido multado por fumar marihuana, explicó el abogado.
Al surgir evidencia que ponía en duda la culpabilidad de Bermúdez, detectives y el asistente del fiscal  siguieron adelante con el caso en su contra, presionando a otros testigos a corroborar que lo habían visto en la discoteca, a pesar de que la apariencia física de Bermúdez no correspondiera con la descripción que ellos habían dado del asesino.   
No había ninguna conexión entre Bermúdez y el grupo que se peleó en la discoteca. De hecho, en el momento en que ocurrió el crimen, Bermúdez estaba con tres amigos paseando por Manhattan y el Bronx “celebrando mi matrícula” en el Bronx County Community College.
En el 2009, el Juez John Cataldo revocó la sentencia en contra de Bermúdez y descartó los cargos tras deducir que él había sido señalado como el asesino por un método falaz – a través de las fotografías –  y que entre otras pruebas de su inocencia,  los testigos en su caso habían retirado sus testimonios. Tras la declaración del juez, Bermúdez lloró y dijo, “Gracias, gracias”.
Ayer, Bermúdez fue acompañado por su esposa, Crystal, y con dos de sus tres hijos. Su esposa dijo, “Él hubiera podido contribuir más afuera que adentro,” pero agregó, “No tengo tiempo para estar amargada […] Uno no puede criar a los niños estando amargado”.
Por su parte, Bermúdez dijo que la demanda no se trata tanto de recibir dinero – el dinero no puede  recompensarlo por los años que perdió, según dijo –  sino de hacerles responsables a los que cometieron este fallo judicial.
Bermúdez contó que todavía no se está acostumbrando a la vida en libertad – la tecnología, la enormidad de los almacenes y variedad de los productos – y que de vez en cuando se despierta pensando que está en la prisión. “Aún siento que me están vigilando”, confesó.
Bermúdez está terminando su carrera universitaria en ciencia de comportamiento además de dar charlas en las universidades sobre su experiencia y las consecuencias de los errores judiciales.



Temas Relacionados