WILKES-BARRE, PA — Su testimonio fue toda una contienda. El ex oficial Jason Hayes llegó dispuesto a pelear cada argumento y pregunta de la fiscalía. Su actitud desafiante tuvo que ser puesta bajo control por el mismo Juez Richard Caputo.
"Aquí la que hace las preguntas es la fiscal. Usted sólo debe responder", dijo.
En cerca de tres horas de testimonio, Hayes declaró que la noche del ataque a Luis Ramírez su prioridad fue buscar al supuesto hombre armado que perseguía a gente en el parque adyacente a donde ocurrió el ataque.
Reconoció que esa noche tuvo conversaciones con Brandon y Tammy Piekarsky.
"Le pregunté a Brandon quién era el hombre con la pistola, adónde había ido y qué tipo de arma era", dijo. "Más tarde fui a donde trabaja Tammy para decirle lo que su hijo había sido perseguido en el parque".
Después dijo que al enterarse que Brandon posiblemente estaba involucrado en la golpiza a Ramírez Zavala, decidió deslindarse de la investigación.
Este fue uno de los puntos que la fiscalía atacó, indicando que Hayes no hizo nada luego de saber la posible participación del adolescente en los hechos a pesar de que dormía todas las noches en casa de los Piekarsky.
El ex agente y la madre del entonces menor de edad están comprometidos y en base a esa relación giran parte de las acusaciones en su contra.
Se esperaba anoche que la fiscalía presentara un último grupo de pruebas antes de que las partes involucradas rindieran sus alegatos finales.
Matthew R. Nestor, William Moyer y Jason Hayes, quienes eran jefe, teniente y oficial, respectivamente, enfrentan cargos federales por presuntamente conspirar y obstruir la investigación de la golpiza mortal propinada a Luis Eduardo Ramírez Zavala la noche del 12 de julio del 2008.
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