Nueva York — Una vez más ayer la corte de Manhattan aplazó para el 22 de marzo el caso contra el asambleísta Adam Clayton Powell, acusado desde el seis de marzo del 2008 de conducir ebrio.
La demora se justificó por conflicto de agenda, en este caso no del asambleísta sino del testigo policial. El día de los hechos Powell fue detenido por conducción errática pasadas las dos de la madrugada. Cuando se sometió a la prueba de alcohol la policía alega que sopló parcialmente lo que no permitió una lectura correcta de su nivel de alcohol en la sangre y se le detectó un 0.07 inferior al máximo legal de 0.08.
La fiscalía le ofreció declararse culpable a cambio de una multa de $300, retirarle la licencia de conducir por tres meses y asistir a un programa de reeducación para conductores ebrios. Powell lo rechazó y optó por ir a juicio, que dos años después éste sigue sin producirse lo que ha puesto en entredicho que la fiscalía no haya presionado ni Powell haya solicitado un juicio rápido, lo que sí hizo Hiram Monserrate cuando enfrentó las acusaciones de agresión a su novia.
La expulsión de Monserrate del Senado tras su condena por un delito menor, cuestionó que los legisladores no reaccionaran con el mismo celo ante las dos condenas del senador Kevin Parker por agresión o al juicio pendiente de Powell, quien además en el 2004 fue acusado de dos violaciones: una de las mujeres retiró su acusación y la fiscalía no siguió adelante con la otra. Si es declarado culpable sería un delito menor, pero el legislador se presenta a la reelección y esta se produce en un Harlem que está viendo caer a sus líderes como el congresista Charles Rangel y el gobernador David Paterson.
“Harlem está hablando de él como candidato al Congreso si Rangel no corre para la reelección, pero este tipo de cosas no le ayudan. Aunque no está claro que le estén dando un trato preferente y la acusación no es gran cosa, esto se ve bien negativo”, dijo el analista Ángelo Falcón, presidente del Instituto para la Política Puertorriqueña. “Viene de una familia política ¡tan famosa! y hay ¡tal enfoque en los políticos! No puede hacer las cosas que hacía cuando era joven porque los tiempos han cambiado”, dijo Falcón.
Stacey Richman, abogada de Powell, subrayó que ellos estaban listos ayer.
candida.portugues@eldiariony.com
Nueva York — Una vez más ayer la corte de Manhattan aplazó para el 22 de marzo el caso contra el asambleísta Adam Clayton Powell, acusado desde el seis de marzo del 2008 de conducir ebrio.
La demora se justificó por conflicto de agenda, en este caso no del asambleísta sino del testigo policial. El día de los hechos Powell fue detenido por conducción errática pasadas las dos de la madrugada. Cuando se sometió a la prueba de alcohol la policía alega que sopló parcialmente lo que no permitió una lectura correcta de su nivel de alcohol en la sangre y se le detectó un 0.07 inferior al máximo legal de 0.08.
La fiscalía le ofreció declararse culpable a cambio de una multa de $300, retirarle la licencia de conducir por tres meses y asistir a un programa de reeducación para conductores ebrios. Powell lo rechazó y optó por ir a juicio, que dos años después éste sigue sin producirse lo que ha puesto en entredicho que la fiscalía no haya presionado ni Powell haya solicitado un juicio rápido, lo que sí hizo Hiram Monserrate cuando enfrentó las acusaciones de agresión a su novia.
La expulsión de Monserrate del Senado tras su condena por un delito menor, cuestionó que los legisladores no reaccionaran con el mismo celo ante las dos condenas del senador Kevin Parker por agresión o al juicio pendiente de Powell, quien además en el 2004 fue acusado de dos violaciones: una de las mujeres retiró su acusación y la fiscalía no siguió adelante con la otra. Si es declarado culpable sería un delito menor, pero el legislador se presenta a la reelección y esta se produce en un Harlem que está viendo caer a sus líderes como el congresista Charles Rangel y el gobernador David Paterson.