La comunidad dominicana no tardó en organizar la ayuda al pueblo haitiano. Foto: José A. Rivera/EDLP Jose A. Rivera/edlp
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NUEVA YORK — Mientras el terremoto de 7 grados en la escala de Ritcher arrasaba con dos terceras partes de Puerto Príncipe, la capital de Haití, en muchas provincias de la República Dominicana que sintieron el temblor de tierra la gente se lanzó a las calles presa de pánico y muchos se pusieron de rodillas a orarle a Dios, según revelaron ayer familiares que residen en la comunidad quisqueyana del Alto Manhattan.

“Yo llamé desesperada cuando me enteré del terremoto, para saber cómo se encontraban mis dos hijos de 9 y 12 años que viven en Moca”, dijo Xiomara Rivas. “Cuando la tierra se sacudió, todos salieron de la casa y se pusieron de rodillas a orarle a Dios”, agregó.

Amantina Otero dijo que cuando supo que el terremoto se sintió en toda la isla, llamó de inmediato a su familia en Santo Domingo, preocupada, y cuando se pudo comunicar le dijeron que todos estaban bien.

“Mi preocupación ahora es por los hermanos de Haití, un pueblo tan pobre que uno no sabe cómo quedarán ahora con esta tragedia”, dijo Otero.

William Checo dijo que llamó a su familia en la capital y le dijeron que sólo se había sentido un sacudión.

“Me dijeron que con el temblor de tierra la gente se tiró a la calle, asustada. Había pánico en el país porque escucharon los boletines sobre Haití, donde el terremoto acabó”, dijo Checo.

Otro que llamó a su familia fue Joseph Mercedes, y le dijeron que todos estaban bien, pero que en Haití hasta la catedral se había caído y había cientos de muertos.

Carmen Tejada también se comunicó con sus hermanos en Santiago, quienes le dijeron que se habían asustado y habían salido a la calle, “pero que después todo se tranquilizó”.