Máximo Colón, y su hermano José. Foto: AP
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Nueva York/AP — Cuando detectives encubiertos agarraron a José y Máximo Colón el año pasado por vender cocaína en un club de Queens se presentó un problema: los hermanos no habían hecho nada malo.

Sin embargo, proclamar su inocencia no fue suficiente. Los inmigrantes dominicanos necesitaban una prueba.

“Sentado en la cárcel pensé...¿cómo voy a probar esto? ¿Qué puedo hacer?”, relató José, de 24 años.

Mientras se movía de un lado a otro en la celda, la respuesta vino a su mente: cámaras de seguridad. Desde entonces un video grabado por las cámaras que tiene el club ha servido de evidencia para evitar que los hermanos pasen un largo periodo en la cárcel así como el arresto de los dos oficiales, y una demanda millonaria.

Los oficiales, que tendrán que regresar a corte el 26 de junio, se declararon no culpables, y el Departamento de Policía ha restado importancia al caso. No obstante, el caso de corrupción por drogas no es el único.

En mayo 13, otro oficial fue arrestado por invadir un apartamento de Manhattan donde esperaba apoderarse de 900,000 dólares de dinero del narcotráfico.