Nueva York — Una madre de El Bronx fue asesinada de un disparo en la cabeza, presuntamente como resultado de un caso de violencia doméstica.
La víctima fue identificada como Margarita Feliciano, de 22 años, y según el informe de la policía, una llamada anónima al 911 alertó a las autoridades de la muerte de la mujer cuyo cuerpo fue encontrado sin vida dentro del apartamento donde vivía, localizado en la 690 de la avenida Allerton en el área de Bronxwood, el domingo alrededor de las 7:30 de la noche
“La policía vino a mi casa para decirme que en el 8E había una mujer muerta y cuando fuimos, la puerta estaba trancada, así que procedimos a mirar por la ventana y se veía el cuerpo de ella tirado en un colchón que estaba en el piso”, aseveró Rafael Santos, el superintendente del edificio.
“Estaba de medio lado y tenía sangre en la cara. Al lado estaba un perro Pit bull y la hija”, agregó Santos, quien agregó que le había rentado el apartamento a Feliciano y su hija Anaya hacía más de un año, y que el novio con el que vivía había llegado hace como ocho meses.
Ellen Borakove, de la oficina del médico forense, confirmó que Feliciano había muerto de un disparo en la cabeza que le causó fracturas en el cráneo y daño cerebral.
“La golpeaba, pero ella se aguantaba porque lo quería”, dijo Tabitha Tirado, amiga de Feliciano, quien identificó al novio de la víctima como Shamel Soto.
”Ella hacía todo lo que él decía, pero cuando tomaba la golpeaba. Ella quería salirse de la relación, pero le tenía miedo”, indicó Tirado, quien dijo haber presenciado cuando Soto pateó a Feliciano en la cara.
Los residentes del edificio describieron al novio de Feliciano como un hombre alto, con cabello largo y que regularmente se lo arreglaba en colita, de tez color trigueño, usaba lentes y tenia tatuajes en el cuello.
“Varias veces se le reportó a ‘ACS’ —la Agencia de Cuidado Infantil — porque él le pegaba mucho a la mujer y la insultaba cuando estaba borracho… una vez ella (Feliciano) y su hija estaban en piyama en las escaleras de afuera del edificio, sin abrigo y la bebe durmiendo en el piso”, dijo una vecina que prefirió no identificarse, por miedo a represalias.
Otro vecino, quien dijo llamarse “Pablo” indicó que el novio de la víctima subía el volumen a la música para que no se escucharan los gritos y golpes que le daba a la mujer. “Después la veíamos en el hall llorando y con la niña”, añadió el residente del edificio.
“Fue una muerte que se pudo evitar”, dijo el superintendente del edificio quien presenció una de las golpizas a la joven madre.
“Gastamos nuestro tiempo haciendo el vídeo donde se ve a la mujer con la niña como a las 3:00 de la mañana en la escalera del edificio. Llamamos a ACS, le dimos pruebas y aunque vino a revisar, dijo que no había pruebas de golpes y cerró el caso. Si se hubiera investigado, si alguna autoridad hubiera hecho algo, esa muerte se pudo haber evitado”, añadió el superintendente.
Según Santos la trabajadora social Norma Vázquez fue la que visitó el apartamento de Feliciano y a la que le dieron el video para que investigara el caso.
Vázquez no devolvió las llamadas de este rotativo.
Sheila Stainback, vocera de ACS se limitó a decir que están investigando.
Paulino Portin, un residente del edificio desde hace 27 años, describió a Feliciano como una mujer tranquila, muy respetuosa, que se veía todo el tiempo triste y era muy dulce con la hija. “Hasta creo que estaba haciendo un curso para atender a los ancianos”, añadió Portin.
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