Estela dictando un taller a mujeres campesinas. Para muchas, a pesar de ser ya adultas es la primera oportunidad de evacuar sus dudas sobre sexo y de charlar con alguien que las escuche sin prejuicios.(Foto: SSP) ssp
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Nueva York/edlp — Durante su carrera de cirujana y partera en el Instituto Politécnico Nacional del DF Estela Kempis se codeó con profesores a los que admiraba y vivió experiencias interesantes. Pero a la hora de decidir qué haría cuando obtuviese el título fueron otros factores los que pesaron: “Tenía muchas amigas dentistas, oftalmólogas y de otras ramas de la medicina que se me acercaban preocupadas y me preguntaban, ‘¿Tú no conoces algún medicamento? ¿No leíste nada en tus libros de farmacología?’ Y la respuesta era siempre no. No sabía como ayudarlas a abortar porque en los libros no había nada y nadie hablaba del tema. Como era ilegal, si estabas en esa situación, estabas sola.”

En 1995, al tiempo de haber estrenado su diploma y con pocos fondos y muchas ganas, Estela fundó la clínica Nuestros Cuerpos, Nuestras Vidas; una asociación civil donde las mujeres están en compañía de otras que las ayudan, las guían y responden sus preguntas sexuales sean del calibre que sean.

La clínica se encuentra en Cuernavaca, capital del Estado de Morelos. “Está en el mero centro, sobre la Avenida Emiliano Zapata y esa visibilidad permite que se nos acerquen muchas mujeres de regiones urbanas y rurales”, comenta Estela.

Además de ella que es quien lleva la batuta y toma las decisiones, trabajan allí unas 18 personas entre parteras, psicólogos, psiquiatras, enfermeras y voluntarios. Para muchas mujeres campesinas es la primera vez en sus vidas –a pesar de ser ya adultas y tener familias bien numerosas- que reciben instrucción sobre salud sexual y derechos reproductivos. Quienes lo necesitan pueden hacerse la prueba de embarazo, de VIH y someterse a exámenes para la detección de cáncer de mama y cuello uterino.