Nueva York/especial para edlp — Unas quince personas escuchan atentas las anécdotas y secretos que atesora el Lower East Side o Loisaida, el barrio entre las calles Houston y 14 y las avenidas A y D. Con sus cámaras de fotos siguen a la guía, la cubana Lisset Martínez Herryman quien define el área como “un lugar donde se respira el sentido de comunidad y de unión. Loisaida es más que un barrio”, agrega, “es un movimiento de personas sumamente identificadas con su lugar y dispuestas a poner todo de sí para mejorarlo”.
Parados bajo la generosa sombra de un árbol en la “Plaza Cultural Armando Pérez”, -un jardín comunitario que es el punto de partida de este “paseo por Loisaida”,- al grupo le cuesta creer que este pedacito de Manhattan lleno de mística y magia haya sido en los 70’s y 80’s el epicentro del crimen y el tráfico de drogas; una zona de guerra donde sólo los más temerarios se atrevían a residir. “Muchos edificios abandonados fueron tomados por vecinos que soportaron condiciones de vida deplorables y que con mucho esfuerzo salieron adelante. Esa misma gente es la que hoy pelea para no ser echada de aquí por quienes quieren construir viviendas de lujo”, explica Lisset. “Por eso Loisaida es sinónimo de lucha contra la pobreza, contra los problemas sociales y contra el proceso de gentrification o aburguesamiento de los barrios”.
Hay una suiza, un peruano de Arequipa, una argentina de Rosario, una uruguaya y varios puertorriqueños pero no son turistas sino neoyorquinos dispuestos a conocer más a fondo la ciudad por la que deambulan a diario. “Vivimos en Woodside, Queens” dice Ivelisse, acompañada por su hija y por una amiga de San Juan a la que “quise mostrarle la calle, algo más real que los típicos museos”.
El grupo se detiene luego a absorber todo lo que Lisset les explica sobre los murales de Antonio García, el artista mejor conocido como Chico que dejó su marca en cientos de paredes. “Ese de allí en frente es de un muchacho de 16 años, Lilal, que se suicidó por amor”. “Es increíble”, comenta Joana De León, “tantas veces he pasado por aquí y no sabía. Por eso me encantan estas visitas porque aprendo cosas de las que no me entero ni siquiera viviendo en el propio barrio”.
La idea es que en un futuro “En Nueva York,” –así se llama esta iniciativa creada por Lisset y el ecuatoriano Diego Ponce- sí atraiga a turistas que generalmente se van de Nueva York sin haber conocido mucho más que el Empire State Building o Times Square pero por ahora ambos están testeando las aguas con gente de la Gran Manzana. Ella es historiadora de arte y especialista en literatura hispanoamericana; él pintor y fotógrafo. A la hora de diseñar los paseos ponen el ojo en aquello que resalta la cultura latina en Nueva York. “Tenemos un tour precioso por Spanish Harlem” comenta. “También visitamos las galerías de arte de Chelsea y un estudio de artistas en Inwood”.
Material de lectura de universidades, journals, revistas e Internet; Lisset se informa rigurosamente cuando planea sus visitas pero lo bonito, sostiene, es que siempre se dan situaciones espontáneas que le dan frescura a los tours. En éste, el toque lo aportó un simpático intercambio con el portero del Nuyorican Poets Café –otra de las paradas previstas en el paseo por Loisaida- quien luego de negarnos enfáticamente el ingreso a éste ícono de la poesía y las letras boricuas terminó permitiéndonos un fugaz vistazo y luego nos despidió arrojándonos un beso. “Tenías razón Lisset, este barrio es pura lucha”, dice Ivelisse, la única nuyorican del tour, arrancando risas al resto.
Después de dar un vistazo a un mural de Obama en la 6ta y la Avenida C, Lisset se planta frente al ‘Umbrella House’ en el número 21-23 sobre esa misma avenida y bautizado así por los vecinos que hace décadas rescataron el inmueble de las ruinas y el abandono. “Había tantas goteras que debían abrir sus paraguas incluso adentro”, comenta Lisset. “Ahhhh”, exclaman todos al unísono mirando embelesados los paraguas que simbólicamente adornan ahora la fachada del edificio. Integramente en español, ‘En Nueva York’ atrae a quienes desean perfeccionar el idioma. Es el caso de Carolina Ruckstuhl, nacida en Zurich. “Aprendí en España y ahora que vivo aquí me viene bien para practicar y de paso aprender y conocer más”. “Yo soy medio vaga para hablar en inglés y prefiero hacer cosas en mi idioma”, dice Nerina, una fonoaudióloga argentina que vive en Astoria. James Pérez, hijo de boricuas, se anotó en el tour como parte de sus esfuerzos por recuperar su idioma. “Mis padres no nos enseñaron mucho español y lo hablo mal. Aquí practico, aprendo, conozco gente y además el día está espléndido, ¿que más puedo pedir? Sé que voy a anotarme en otro pronto.