Gus West dirige ‘The Hispanic Institute’, una organización sin fines de lucro en DC que busca brindar al público una visión informada sobre los hispanos en Estados Unidos. (FOTO: SSP)
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Nueva York/especial para edlp

— Cuando hace poco más de un mes Gus West se subió a un podio ubicado en pleno Columbus Circle y empuñó el micrófono, su voz no tembló; su tono no se quebró. Su misión no era la más sencilla: convocar a boicotear a la CNN, la cadena mundial de noticias por cable y en particular al recalcitrante conductor Lou Dobbs, quien todos los días a partir de las siete de la tarde dedica su programa Tonight a despotricar contra los inmigrantes –en particular los indocumentados– a quienes acusa, impunemente, de las barbaridades más absolutas.

A apenas unos pasos del fastuoso edificio de Time Warner, la sede neoyorquina del gigante del cable y flanqueado por algunos manifestantes con carteles de ‘No vea CNN’ o letreros donde las tres letras aparecían tachadas dentro de un círculo, Gus habló en calma y siempre con altura y respeto. Su tono estaba en abierto contraste con el que utiliza el conductor a quien la cámara siempre muestra irritado y con el puño cerrado, vociferando alguna falacia sobre los indocumentados a quienes aborrece y a quienes acusa, entre otras cosas, de diseminar enfermedades como el chagas, la malaria y la lepra.

Gus West preside el directorio de The Hispanic Institute, una organización apartidaria y sin fines de lucro que, desde su sede en Washington, pretende echar luz sobre ciertos temas que tocan de cerca a los latinos que viven en este país. La inminente cruzada antiinmigrante que lidera Dobbs desde su lugar privilegiado ante las cámaras fue desde siempre un problema ante el que había que hacer algo. “Participaba en foros y en mesas redondas y muchos hispanos me planteaban que estaban preocupados por las ideas que estaba propagando este personaje. Lugar al que iba, lugar adonde se mencionaba a Dobbs. Todos los hispanos con los que hablaba se mostraban consternados. Decidimos que nuestra cruzada iba a ser que cada vez menos gente vea el programa de Lou Dobbs”.

A raíz de una exposición de la ex periodista de la CNN María Hinojosa, en la que aseguró que la empresa de cable había tomado la decisión corporativa de apoyar a Lou Dobbs y de permitir la continuidad de su programa a pesar de su desembozada tónica antiinmigrante, Gus hizo más abarcativa su lucha: “Queremos que la gente deje de ver CNN como tal porque es la CNN la que apoya a Dobbs. Nuestro boicot incluye toda la programación de la cadena, incluso a CNN en espanol,” afirma. Nos resulta inaceptable el doble discurso imperante de tener un canal dirigido a los hispanos y después este programa destinado a un público americano y blanco donde se promueve el odio contra esos mismos hispanos”.

Sentado en la tranquilidad de su despacho, a minutos del Capitolio, Gus recuerda aquél día en el caos de Nueva York. “Estaba en la boca del lobo, casi en frente a la CNN pero a pesar de que ellos habían mandado unas cámaras y me filmaban yo estaba sereno y saqué fuerzas para hablar recordando mi enojo contra este señor que está causando tanto, tanto dañó a quienes llegaron a este país a trabajar”.

Gus no está solo en sus esfuerzos por mostrar a los televidentes que el de Dobbs no es un programa donde se debaten abiertamente las ideas con fundamento e investigación sino, por el contrario, un foro siempre abierto a invitados con tendencias extremas con la meta de instalar un mensaje: las fronteras estadounidenses son porosas, fáciles de penetrar y a través de ellas se está colando gente peligrosa. En “Miedo y odio en horario estelar, canales de cable y mitos sobre inmigración’, un riguroso estudio que recientemente condujo la Media Matters Action Network sobre los conductores Lou Dobbs, Bill O’Reilly y Glenn Beck, se muestra cómo el programa de Lou Dobbs está a la cabeza en difundir los mitos más absurdos sobre los indocumentados: que las cárceles están atestadas de ilegales; que los mexicanos que cruzan la frontera son un ejército listo para reconquistar el sur de Estados Unidos y devolverlo a México y que los indocumentados son parásitos que exprimen los servicios sociales sin pagar impuestos. ‘Dobbs’, afirma el estudio, ‘es el que más obsesionado está con el tema de la inmigración ilegal y sería más apropiado que su programa se llamara la cruzada de Lou Dobbs contra la inmigración ilegal Tonight’.

El boicot liderado por Gus y The Hispanic Institute ya logró el apoyo de los Congresistas José Serrano, de Nueva York, Ed Pastor de Arizona, Joe Baca, de California y Luis Gutiérrez de Illinois. También le dieron su sí al boicot varias organizaciones como la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, los Border Angels, Immigration PAC, Mexicanos y Americanos pensando juntos y muchas otras. “De a poco vamos a lograr que vayan bajando los ratings de Dobbs”, afirma Gus. “Son los pequeños movimientos los que siempre lograron los triunfos más grandes”.

Para él también es muy importante que las familias impidan ver el programa a sus hijos. “No enseña nada y además es violento. Debería estar en horario de protección al menor. Mi hijo tiene tres anos y aunque es chiquito me aseguró que nunca lo vea”.

Desde la cuna, la suya fue una casa donde reinaban en armonía culturas distintas. Su madre es nicaragüense, su padre era americano. Juntos lo criaron a él y a sus hermanas en Las Vegas donde Gus recuerda que “las amigas de mi mamá eran de todas partes y cada tarde se sentía como viajar por Latinoamérica”. Esa sensación se hizo luego una realidad cuando Gus recorrió el mundo trabajando junto a Ron Brown, el Secretario de Comercio durante el primer gobierno del Presidente Bill Clinton. “Estuve en muchos rincones del mundo y creo que lo mejor que me dio esa época de mi vida fue una visión global del mundo; una mejor perspectiva para ubicarme y entender al otro”.

Además de la ‘contracruzada’ para mitigar el efecto dañino de Lou Dobbs, The Hispanic Institute está estudiando la relación entre ‘trabajo e inmigración’ y para ello están conduciendo un estudio exhaustivo a nivel nacional. El objetivo es mostrar con números y análisis la contribución económica de los inmigrantes y las áreas donde más se necesita su trabajo. En la página de Internet, thehispanicinstitute.com también pueden leerse las conclusiones de un trabajo que dejó al descubierto el fraude de muchas tarjetas de llamadas de larga distancia que prometen a los hispanos que las usas más minutos de los que en realidad dan. “Los hispanos”, afirma Gus, “somos vulnerables a muchas cosas. La clave es estar unidos. Como dice la frase: O nos vamos para arriba unidos o nos vamos para abajo pero unidos también”.