WILKES-BARRE, PA — Los tres ex policías de Shenandoah dejaron de hacer su trabajo para proteger a los jóvenes que mataron a golpes a un inmigrante indocumentado en 2008, según argumentó anoche la fiscalía.
"Su inacción premeditada le dio tiempo a las personas que apalearon a Luis Ramírez para confabularse y encubrir su crimen. Ellos sabían quiénes eran los sospechosos y no los detuvieron", dijo la fiscal Myesha Braden en su refutación a los argumentos finales que presentaron los abogados defensores de los ex agentes.
Luego de 11 días de juicio, el jurado comenzará deliberaciones hoy miércoles y así definirá la suerte de Matthew Nestor, William Moyer y Jason Hayes, quienes enfrentan cargos federales por presuntamente conspirar y obstruir la investigación de la golpiza mortal propinada a Luis Eduardo Ramírez Zavala.
La última esperanza de los defensores para convencer al jurado vino de la voz del acusado Hayes, quien tomó el estrado para literalmente pelear con la fiscal que cuestionaba sus acciones la noche del ataque.
"Yo nunca imaginé que el FBI fuera a intervenir", dijo Hayes. "Yo no tenía razón alguna para conectar una investigación federal con una pelea callejera".
Además, dijo que se deslindó de la investigación tan pronto se dio cuenta de la posibilidad de que el hijo de su novia, Brandon Piekarsky, estuviera involucrado en los hechos.
Pero esta versión fue blanco de la fiscalía, ya que, según su propio testimonio, Hayes tuvo contacto dos veces con Tammy Piekarsky durante la investigación inicial la noche del homicidio.
"Fui a visitarla para informarle lo que había pasado con su hijo. Estoy seguro de que usted también quisiera saber lo que pasa si se tratara de su hijo", dijo Hayes a la fiscal Braden.
Temas Relacionados
Personas:
Lugares:
Organizaciones:







