Sentimos angustia que el principal retador del polémico Pedro Espada, Jr., no sea el centro de atención de su empeño en quitar al legislador del medio. Es que nos preocupan las contradicciones de algunos de los que le apoyan.

Les refiero a la primera oración de la declaración emitida el lunes por Rubén Díaz, Jr., al brindar su apoyo al joven contrincante de Espada: "Es hora de cambio en Albany y Gustavo Rivera traerá ese cambio que necesita el distrito 33. Gustavo Rivera está comprometido con la reforma en El Bronx y en Albany y peleará por la gente de su distrito, El Bronx y todo el estado".

Las palabras claves aquí son, "cambio" y "reforma". Entiendan que el hoy Presidente de El Bronx fungió como asambleísta del distrito 85 durante 13 años. ¿Dónde están el cambio y reforma que produjo en la Legislatura durante ese tiempo?

No quiero que se interprete mi ajuste histórico, que solapadamente distorsiona Rubencito, con la inferencia de que defendió a Espada. Es que seríamos irresponsables si dejáramos a Rubencito proceder con su hipocresía y falta de honestidad.

Al referirse a Gustavo Rivera, Rubencito dijo "…él es un verdadero demócrata quien – contrario al desafortunado titular Pedro Espada – no abandonará los principios compartidos tanto por su partido como por los electores que lo enviaron a Albany".

¡Parió la mula! Los que hemos vivido el reciente desmadre de Albany sabemos que eso mismo pudiese decir Rubencito de su progenitor.

El ‘relipol’ Rubén Díaz ha sido un desleal demócrata que ha dejado a los que lo eligieron como platos de segunda mesa ante sus alegadas lealtades ministeriales. ¿Ha olvidado Rubencito las amenazas a los demócratas que su padre hizo? Y que tal el que su padre formó parte y fue el más bocón de los "cuatro amigos". Quién puede olvidar los homofóbicos insultos que han emanado de la boca del desquiciado mal llamado servidor del Señor.



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