Un jurado debe decidir si Jeffrey Conroy mató al inmigrante Marcelo Lucero en la estación de Patchogue, Long Island. Foto: Archivo Archivo
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Riverhead, Long Island — “Marcelo Lucero fue apuñalado por el acusado porque no siguió las normas que habían establecido para las palizas a los mexicanos: aceptar el puñetazo, callarse y si la policía llega, decir que no presentas cargos”, aseguró ayer la fiscal Megan O’Donnell en sus alegatos de cierre.

Jeffrey Conroy está acusado de apuñalar al ecuatoriano Marcelo Lucero el 8 de noviembre del 2008 en Patchogue, cuando en compañía de otros siete adolescentes salió a pegar hispanos.

“Lucero tuvo la audacia de no seguir las normas y quitarse el cinturón, que era la única arma que tenía y luchar. Y cuando hirió en la cabeza al acusado, esto le enfureció a éste… No se trataba de juegos de niños; lo hacían con saña, ataque tras ataque y, en un momento, se llegó al asesinato”, afirmó O’Donnell.

La fiscal destacó la importancia de que el arresto de los adolescentes y su separación se produjera a los pocos minutos del crimen antes de que pudieran fabricar una historia común, una coartada o deshacerse del cuchillo.

Fue en ese arresto y tras ser identificados por Andrés Loja, el amigo que estaba con Lucero, que la policía preguntó a Conroy: “¿Tienes algo sobre ti que no debieras tener, vas a ir a la comisaría?” “Sí, le apuñalé y tengo el cuchillo”, respondió Conroy.

“No tuvo tiempo de reflexionar, no tuvo 17 meses para pensar y preparar una historia”, apuntó O´Donnell, refiriéndose a la declaración de Conroy el pasado jueves en la que por primera vez se desdijo y acusó del apuñalamiento a su amigo Chris Overton.