Un herido es transportado a un hospital luego del ataque suicida de ayer en Bannu, Pakistán. ap
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PESHAWAR/AP — Un atacante suicida detonó ayer un vehículo repleto de explosivos durante un torneo de voleibol en el noroeste de Pakistán, matando por lo menos a 75 personas, incluidos ocho niños, informó la policía.

La explosión puso de manifiesto las dificultades que Pakistán ha tenido para enfrentar a los milicianos, cuyo alcance va más allá de la zona tribal del país y quienes parecen cada vez más dispuestos a perpetrar atentados contra los civiles y las fuerzas de seguridad.

El ataque del viernes, uno de los más mortíferos en las últimas semanas, ocurrió en la ciudad de Lakki Marwat, cerca de Waziristán del Sur, donde el ejército ha lanzado una ofensiva contra el Talibán paquistaní.

Esa operación ha provocado aparentes represalias que han dejado medio millar de muertos desde octubre.

En algunas partes del noroeste, los habitantes han decidido tomar la seguridad en sus manos, formando milicias para enfrentar a los insurgentes. La policía considera que el atentado fue una venganza por operaciones semejantes en Lakki Marwat.

El atacante no pudo aparentemente llevar el vehículo hasta la mezquita, añadió la fuente. Otro auto que escoltaba al primero se alejó a toda velocidad. Según Khan, el dinamitero hizo estallar unos 250 kilogramos (550 libras) de explosivos de alto poder colocados en el vehículo dentro del campo, que se ubica en un sobrepoblado vecindario. La operación de rescate ha concluido prácticamente, agregó. Nadie se ha responsalizado del atentado.