Nueva York — Las muestras de solidaridad crecieron ayer hacia los familiares del niño que murió atropellado la tarde del jueves en el Harlem hispano en Manhattan donde decenas de vecinos se reunieron ayer para orar y pedir justicia.
“Varios testigos dicen que vieron al taxista hablando por celular mientras manejaba y está mal que no haya sido acusado”, dijo la mexicana Griselda Pablo, tía del pequeño Axel Pablo, de 7 años de edad, que fue impactado por un taxi amarillo en la esquina de la avenida Lexington y la calle 112, cercana al “Tito Puente Way” de El Barrio.
Carmen Iris Camacho, una boricua con más de 24 años en Nueva York, señaló que ha visto muchos accidentes en el área, “pero ninguno tan trágico como éste”. A su lado, Armando Miranda pedía “más vigilancia policial a pie, no sólo en carro”.
“Ha sido algo muy fuerte”, expresó Virgen Cintrón, puertorriqueña que vive desde hace cuatro décadas en El Barrio. “Los carros corren ‘esmandados’ por aquí y se debe hacer algo para que no ocurran estos accidentes”, agregó la boricua.
Axel se disponía a recoger el teléfono celular de su madre, Yolanda Pablo, cuando quedó en la ruta del taxi que —según testigos— dobló a la izquierda velozmente desde la avenida Lexington hacia la calle 112.
El menor fue descrito como un niño alegre, lindo y juguetón que le gustaba el fútbol. “Para mí fue culpa del taxista que habría alcanzado a frenar si no hubiera estado en el teléfono”, comentó la mexicana Reyna Sánchez.
Los restos del niño serán velados este martes en la Funeraria Ortiz de la calle 103 (entre Park y Lexington) de 3:00 p.m. a 8:00 p.m. para luego ser enviados a Guerrero, México, según se informó.









