Miguel Martínez admite se apropió de más de $100,000 destinados a su comunidad
Nueva York — El ex concejal Miguel Martínez se declaró culpable ayer de cargos federales de fraude postal y lavado de dinero en la Corte Federal de Manhattan, y admitió ante el juez Paul A. Crotty que mediante varios tipos de planes de fraude se apropió ilegalmente de cerca de $106,000.
Martínez, quien desde 2002 representaba los sectores de Washington Heights, Inwood y Marble Hill del Distrito 10 de Manhattan, lucía tenso y a veces consultaba con su bogado, Barry Deonarine.
“Yo recibí dinero como resultado directo de una conspiración en la cual participé bajo mi conocimiento”, dijo Martínez. “Yo fui parte de este plan para fraudar como miembro del Concejo Municipal de la ciudad de Nueva York”, agregó el ex edil.
Martínez, de 39 años, enfrentaba una pena de 20 años de cárcel por cada uno de los tres cargos, y multas de hasta $500,000, pero como parte de un acuerdo con la fiscalía por declararse culpable podría enfrentar de 57 a 71 meses de cárcel cuando sea sentenciado el próximo 21 de octubre. También tendrá que devolver los $106,000. Ayer fue dejado en libertad con una fianza de $250,000, y tuvo que entregar su pasaporte.
El fiscal Lev L. Dassin, en rueda de prensa ayer en la Fiscalía Federal por el Distrito Sur de Nueva York, dijo: “Martínez robó más de $100,000 en fondos dirigidos a beneficiar a la comunidad que él servía. En vez de usar la curul a favor de sus constituyentes, Martínez usó su oficina pública para ayudarse a sí mismo, a costa de todos los neoyorquinos, y haciendo esto no sólo violó la ley federal sino que también traicionó la confianza pública”.
La fiscalía explicó que Martínez, mediante planes fraudulentos, entre el 2002 y el 2008, se apropió de $51,000 falsificando recibos por servicios que vendedores nunca le dieron. Otros $15,000 proveyeron de la cuenta de banco del Washington Heights Arts Center, una institución a la que Martínez le había concedido, de 2003 a 2005, al menos $163,000 en fondos públicos para brindar servicios a la comunidad (incluyendo tutoría para niños, clases de arte y programas para después de la escuela).
Además, de 2004 a 2005, Martínez se apropió ilegalmente de $40,000 de unos $96,000 en pagos que un urbanizador de viviendas económicas hizo, por orden del ex concejal, a Upper Manhattan Council Assisting Neighbors (UCAN), gracias a los cuales el urbanizador pudo obtener millones de dólares en exenciones fiscales. La hermana de Martínez estuvo ligada a UCAN como secretaria de la Junta de Directores, una posición sin sueldo.
UCAN fue fundada en 1998 para ayudar a pequeños negocios, inmigrantes y personas de bajos recursos en el Alto Manhattan. Sin embargo, no fue sino hasta después que la hermana de Martínez, María Martínez, ingresara a la Junta que la misma empezó a recibir fondos considerables de la ciudad.
La comisionada del Departamento de Investigaciones de la ciudad, DOI, Rose Gill Hearn, dijo que es un día triste para los neoyorquinos “cuando un individuo elegido para representar nuestros mejores intereses, en lugar de eso abusa de su autoridad para su propio beneficio”.
Gill Hearn reveló que la investigación contra Martínez continuará. El DOI ha estado investigando organizaciones sin fines de lucro después de que en 2006 aparecieran varios casos relacionados con el mal manejo de fondos públicos en este tipo de asociaciones.
Martínez, quien fue elegido concejal del Alto Manhattan en el 2002, presentó su renuncia a su cargo municipal el martes pasado.
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