WASHINGTON DC/La Opinion — Eran las 10 a.m. en la Corte Suprema y la expectación periodística ya no se podía contener en la sala. Sin más preámbulos el juez Anthony Kennedy comenzó a leer el veredicto en que su voto había dado la mayoría a favor de revertir la sentencia del famoso caso “Ricci versus DeStefano”, que inevitablemente toca la nominación de la jueza Sonia Sotomayor.
Por 5 votos contra 4, el máximo tribunal determinó que en Ricci versus De Stefano, la ciudad de New Haven, Connecticut, violaba el Acta de Derechos Civiles de 1964, que prohíbe discriminación en empleos basada en raza, color, religión, sexo u origen nacional.
En este sentido, la Corte Suprema revocó la decisión de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito —integrada antes por Sotomayor—, que descartó una prueba para otorgar ascensos, considerando que ningún afroamericano había calificado en el examen.
En su opinión, Kennedy leyó: “Toda la evidencia demuestra que la ciudad eligió no certificar los resultados del examen, por la disparidad estadística basada en la raza”.
En los documentos involucrados en el juicio, la ciudad de New Haven argumentó que la determinación se adoptó para evitar demandas de grupos minoritarios. En este sentido, el juez Kennedy dijo en su opinión: “El miedo a una demanda no podía justificar el hecho de que un empleador se apoye en la raza en detrimento de los individuos que pasaron sus exámenes y calificaron para los ascensos”.
La determinación de Kennedy fue apoyada por los jueces conservadores John Roberts, Antonin Scalia, Clarence Thomas y Samuel Alito, mientras la opinión disidente fue presentada por la jueza Ruth Ginsburg, quien declaró: “Los bomberos caucásicos que sacaron buenas calificaciones en el examen tienen la simpatía de la corte”.
No obstante, recalcó que no tienen el derecho al ascenso, ya que otras personas tampoco fueron seleccionadas para recibirlos. Ginsburg fue respaldada en su opinión por los jueces John Stevens, Stephen Breyer y David Souter.
Además de la esencial polémica del caso, esta demanda tomó más importancia que nunca debido a la nominación a la Corte Suprema de la jueza Sonia Sotomayor, ya que éste es el primer caso en que un candidato a la corte —que está preparándose para sus audiencias— ve revertida una de las decisiones tomadas en el ejercicio de su cargo en un tribunal de menor rango.
A pesar de esto, los analistas coinciden en que no afectará la confirmación de la jueza hispana.
“Es obvio que la decisión no va a persuadir a nadie respecto a cambiar su visión, de un lado o del otro, en torno a Sotomayor. Tanto en el Senado como en el público”, explicó Tom Goldstein, fundador de Goldstein y Howe, un bufete de abogados que se especializa en litigios en la Corte Suprema.
Sin embargo, varios senadores republicanos destacaron ayer la importancia del fallo de la Corte Suprema y las enormes implicaciones que tiene sobre la confirmación de la jueza hispana.
“Sotomayor no sólo aplicó mal la ley, pero la manera superficial en que ella y su panel desechó los alegatos de trato injusto por parte de los bomberos es especialmente compleja”, dijo Mitch McConnell, líder de la minoría en el Senado. “Ello aumenta mi preocupación sobre que ella puede haber permitido que su agenda política o personal nuble su juicio y sus resoluciones”, aseguró.
Por otra parte, los senadores demócratas salieron en inmediata defensa de Sotomayor argumentando que la decisión tomada por la Corte Suprema no demuestra que el veredicto del Segundo Circuito se apartó de los principios de derechos y los decretos establecidos.
“El proceso de toma de decisiones y la capacidad de deliberación de la Jueza Sotomayor se mantienen como ejemplo de su sensatez y sentido de respeto a los principios de derecho.”, dijo el senador de Nueva Jersey Robert Menéndez.
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