Lima/EFE — Una banda de cazadores furtivos mató la semana pasada a 370 vicuñas silvestres en las comunidades campesinas peruanas de Huaytará y Castrovirreyna, en la región central de Huancavelica, informó ayer el portal en Internet del diario El Comercio.
Según la información, los delincuentes atacaron a los camélidos entre el 15 y el 18 de junio para arrebatarles su apreciada lana, una de las más valiosas del mundo.
El ataque fue denunciado por las autoridades de las comunidades campesinas ante la subgerente de Recursos Naturales de Huancavelica, Mariella Espinoza.
Los campesinos señalaron que los cazadores ilegales mataron a 30 vicuñas en Condoray, 20 en Uinopasquinan, 80 en Ccello, 60 en Occemachay, 60 en Icaymachay, 80 en Tunjo y 40 en Uchcurumi.
Los denunciantes precisaron que los delincuentes se llevaron unos 55 kilos de la fibra de vicuña, que tiene un valor en el mercado negro de unos 15.000 dólares.
Esa fibra hubiera tenido un mayor precio si hubiese sido esquilada sin dañar a los animales, como acostumbran hacer las comunidades campesinas.
El responsable del proyecto Pro Vicuña de Huancavelica, Pablo de la Cruz Quispe, declaró a El Comercio que la caza furtiva persiste en las comunidades de Huaytará y en el norte de Castrovirreyna por la falta de vigilancia y porque los animales se crían sin protección.
La matanza de las vicuñas se produjo en plena época de esquila de estos camélidos, que en las comunidades andinas peruanas se realiza mediante un ritual prehispánico conocido como el “chaccu”.
El fuerte frío invernal en la sierra peruana ha hecho que las autoridades intervengan para intentar proteger a los animales que pertenecen a la familia de los camélidos, principalmente a las alpacas, también reconocidas por su fibra. Las autoridades del Ministerio de Agricultura y de la oficina estatal Agrorural está trabajando para paliar el frío invernal, que cada año mata a una quinta parte de los camélidos en la sierra peruana, con la construcción de 12,300 cobertizos con capacidad para 400 animales.









