Nueva York — “Bendiciones desde mi prisión”, escribió el padre Luis Barrios en su última columna, publicada en EL DIARIO/LA PRENSA el 19 de abril, y escrita desde la cárcel donde cumple una sentencia de dos meses.
El padre Barrios, co-pastor de la Iglesia St. Mary’s Episcopal Church de El Bronx y un conocido activista y profesor de John Jay College, entró al Metropolitan Detention Center del Bajo Manhattan a las 2 de la tarde del pasado 9 de marzo e inmediatamente fue recluido, por 10 días, en una celda llamada el “cajón”.
La celda, de tan solo 6’ x 10’, oscura y diminuta, fue transformada por el padre Barrios, de 56 años, en un santuario, según relató Minerva Mella, esposa de Barrios.
Durante esos 10 días, Barrios estuvo incomunicado, pero describió su situación en cartas que mandó a su esposa.
“Fue hasta que me pudo llamar que supe que había estado enfermo de piedras en el riñón”, dijo Mella, quien sólo ha podido visitarle dos veces en la prisión.
La sentencia de dos meses en una cárcel federal fue por transgredir la propiedad de la base militar de Fort Bennings, en Georgia, donde miles de activistas, incluyendo Barrios, protestaban contra la Escuela de las Américas el pasado 23 noviembre.
“Su compromiso con la justicia social ha sido incondicional”, aseguró Juan Carlos Ruiz, de la Organización Ministerios por la Paz y Justicia y parte de la lucha contra la Escuela de las Américas.
“Mi intención a través de esta transgresión lo fue, y sigue siendo, el poder demostrar que desde su origen en el año 1946 la Escuela de las Américas es una de estas instituciones militares que pretenden justificar la opresión, exclusión y el asesinato”, declaró el padre Barrios al juez el día que compareció en corte.









