PATCHOGUE, Nueva York/AP — “José, Kevin y yo empezamos a pegarle y José le dio un puñetazo tan fuerte que lo noqueó”, dijo a la policía Anthony Harfford, al narrar el ataque de un grupo de estudiantes de secundaria contra un inmigrante ecuatoriano, del que se cumple un año hoy domingo.

El grupo de adolescentes que recorría las calles en busca de hispanos a quienes atacar, llamaba a esa actividad “salir de frijoleros”. Harfford dijo que no lo hacían muy seguido, “quizás sólo una vez por semana”.

Antes de la muerte de Marcelo Lucero, apuñalado en una esquina de Patchogue, otros ataques contra la creciente población hispana del este de Long Island habían tenido gran repercusión. Pero recién cuando los siete adolescentes acusados por la muerte de Lucero le contaron a la policía de sus ataques y cuando los residentes hispanos que callaban esas historias se animaron a confirmarlas en público, las autoridades se dieron cuenta de la seriedad del problema.

Durante el año que pasó desde la muerte de Lucero, la atención del país se centró en las relaciones interraciales en esta zona y el Departamento de Justicia federal inició una investigación de crímenes de intolerancia y de la respuesta de la policía local ante las denuncias. Un grupo nacional de defensa de los derechos civiles publicó un estudio que detectó “una omnipresente atmósfera de miedo en la comunidad latina” en el condado de Suffolk, donde está Patchogue.

Lucero, de 37 años, caminaba a su casa con un amigo poco antes de la medianoche cuando el grupo de adolescentes los enfrentó. Lucero fue apuñalado mortalmente en el pecho.