NUEVA YORK — Todo lo malo quedó atrás por un momento y muchos hasta dejaron de trabajar o ir a la escuela contagiados de una fiebre deportiva que se esparció rápidamente por la ciudad y calentó a todos ayer en el desfile de celebración de los Yankees tras lograr su vigésimo séptimo título en la Serie Mundial del Béisbol.
Desde todos los rincones de la ciudad —y del otro lado del río Hudson— los fanáticos madrugaron ayer y llegaron al bajo Manhattan donde los Bombarderos de El Bronx marcharían por el Cañón de los Héroes.
Desde Wall Street, los integrantes del equipo iban subiendo a sus carrozas para ser saludados por una multitud que se reunió a lo largo de la avenida Broadway hasta el local de la Alcaldía.
Por allí pasaron —entre otros— Hideki Matsui, el jugador más valioso de la Serie Mundial, el panameño Mariano Rivera, el dominicano Alex Rodríguez, el boricua Jorge Posada y el popular Derek Jeter, con fanáticos que coreaban a gritos sus nombres.
Otra multitud los esperaba en la plaza de la alcaldía, donde los principales funcionarios ocuparon rápidamente sus asientos, incluyendo a los ex alcaldes Edward Koch, David Dinkins y Rudolph Giuliani; y la presidente del Concejo Municipal, Christine Quinn. Junto a ellos, la leyenda yankee Yogi Berra junto a un inquieto y bailarín Reggie Jackson, apodado “Mr. October”.
El alcalde Michael Bloomberg fue el anfitrión del homenaje y repatió llaves de la ciudad a los campeones mundiales —ya no en elegantes estuches como antaño, sino con sencillas cintas celestes— durante una ceremonia amenizada por los Jersey Boys y el rapero Jay-Z que se coló como un fanático más en el desfile.
El mánager del equipo, Joe Girardi —que se asignó el número 27 como amuleto— señaló que había hablado con “The Boss”, George Steinbrenner, y le declaró estar listo para defender el título el próximo año y conseguir “de todos modos” el número 28.
manuel.avendano@eldiariony.com
—Más información en la página 38
NUEVA YORK — Todo lo malo quedó atrás por un momento y muchos hasta dejaron de trabajar o ir a la escuela contagiados de una fiebre deportiva que se esparció rápidamente por la ciudad y calentó a todos ayer en el desfile de celebración de los Yankees tras lograr su vigésimo séptimo título en la Serie Mundial del Béisbol.
Desde todos los rincones de la ciudad —y del otro lado del río Hudson— los fanáticos madrugaron ayer y llegaron al bajo Manhattan donde los Bombarderos de El Bronx marcharían por el Cañón de los Héroes.
Desde Wall Street, los integrantes del equipo iban subiendo a sus carrozas para ser saludados por una multitud que se reunió a lo largo de la avenida Broadway hasta el local de la Alcaldía.
Por allí pasaron —entre otros— Hideki Matsui, el jugador más valioso de la Serie Mundial, el panameño Mariano Rivera, el dominicano Alex Rodríguez, el boricua Jorge Posada y el popular Derek Jeter, con fanáticos que coreaban a gritos sus nombres.
Otra multitud los esperaba en la plaza de la alcaldía, donde los principales funcionarios ocuparon rápidamente sus asientos, incluyendo a los ex alcaldes Edward Koch, David Dinkins y Rudolph Giuliani; y la presidente del Concejo Municipal, Christine Quinn. Junto a ellos, la leyenda yankee Yogi Berra junto a un inquieto y bailarín Reggie Jackson, apodado “Mr. October”.
El alcalde Michael Bloomberg fue el anfitrión del homenaje y repatió llaves de la ciudad a los campeones mundiales —ya no en elegantes estuches como antaño, sino con sencillas cintas celestes— durante una ceremonia amenizada por los Jersey Boys y el rapero Jay-Z que se coló como un fanático más en el desfile.