En una operación conjunta de las fuerzas de seguridad federales y locales, que recibió el nombre de “Operación Manzana Podrida”, las autoridades han acusado a ese número de personas, entre las que se encuentran al menos una docena de individuos de origen hispano, de vender y distribuir droga en la ciudad de manera organizada.

Más de 450 agentes de las fuerzas de seguridad arrestaron a un total de 37 personas en Nueva York.