NUEVA YORK — El llamado ‘Viernes Negro’ —un día después de “Acción de Gracias”— despierta esperanzas entre los comerciantes neoyorquinos para aumentar sus ventas y revive el incidente fatal del 2008. Entonces un trabajador de Queens perdió la vida en una estampida de compradores en una tienda Walmart.
Esta semana, el Comité de Asuntos del Consumidor del Concejo Municipal sostuvo una audiencia para conocer posiciones sobre el proyecto de ley de James Gennaro (D-Fresh Meadows), destinado a evitar que se repita el episodio que mató Jdimytai Damour.
“Estas ventas del ‘Viernes Negro’ generan miles de millones para los negocios de la ciudad, pero la naturaleza competitiva y ansiosa de estas ventas crean situaciones inseguras, tanto para compradores como para empleados cuando no se toman minuciosas medidas de seguridad”, dijo Gennaro.
El proyecto Intro 913 haría que las tiendas soliciten una licencia al menos 60 días antes de la venta, presentando un plan para controlar multitudes.
Andrew Eiler, del Departamento de Asuntos del Consumidor, criticó el proyecto indicando que “impediría al actual sistema” presionar a los comerciantes para que brinden seguridad a los compradores.
El “Viernes Negro” del 2008 produjo el 13% del total de las ventas.
Las expectativas para este año, sin embargo, no están muy claras. Emile Heriveaux, de la Cámara de Comercio Hispana y China Americana —que representa a más de 2,000 negocios en Nueva York— declaró a EL DIARIO/LA PRENSA que “la situación no pinta bien para este año, aunque hay sorpresas”.
“La crisis ha golpeado a Nueva York y no se puede esperar mucho. No creo que vaya a ser bueno este ‘viernes negro’. Sería un milagro”, señaló Heriveaux.
La mexicana Mirna Sandoval dijo que no tiene trabajo ni dinero para comprar. “Compré poco el año pasado y esta vez será peor”, declaró.
La puertorriqueña Jocelyn Figueroa señaló que “la situación está mala y no hay dinero”, mientras que el ecuatoriano Carlos Intriago dijo que había perdido su empleo hace un año y “no espero hacer compras este año”.
manuel.avendano@eldiariony.com
NUEVA YORK — El llamado ‘Viernes Negro’ —un día después de “Acción de Gracias”— despierta esperanzas entre los comerciantes neoyorquinos para aumentar sus ventas y revive el incidente fatal del 2008. Entonces un trabajador de Queens perdió la vida en una estampida de compradores en una tienda Walmart.
Esta semana, el Comité de Asuntos del Consumidor del Concejo Municipal sostuvo una audiencia para conocer posiciones sobre el proyecto de ley de James Gennaro (D-Fresh Meadows), destinado a evitar que se repita el episodio que mató Jdimytai Damour.
“Estas ventas del ‘Viernes Negro’ generan miles de millones para los negocios de la ciudad, pero la naturaleza competitiva y ansiosa de estas ventas crean situaciones inseguras, tanto para compradores como para empleados cuando no se toman minuciosas medidas de seguridad”, dijo Gennaro.
El proyecto Intro 913 haría que las tiendas soliciten una licencia al menos 60 días antes de la venta, presentando un plan para controlar multitudes.
Andrew Eiler, del Departamento de Asuntos del Consumidor, criticó el proyecto indicando que “impediría al actual sistema” presionar a los comerciantes para que brinden seguridad a los compradores.
El “Viernes Negro” del 2008 produjo el 13% del total de las ventas.
Las expectativas para este año, sin embargo, no están muy claras. Emile Heriveaux, de la Cámara de Comercio Hispana y China Americana —que representa a más de 2,000 negocios en Nueva York— declaró a EL DIARIO/LA PRENSA que “la situación no pinta bien para este año, aunque hay sorpresas”.
“La crisis ha golpeado a Nueva York y no se puede esperar mucho. No creo que vaya a ser bueno este ‘viernes negro’. Sería un milagro”, señaló Heriveaux.