El jesuita Jon Sobrino, centro, recibe de manos del presidente Mauricio Funes un pergamino y una caja azul con la condecoración José Matías Delgado en Grado de Gran Cruz placa de oro como condedoración póstuma para los sacerdotes asesinados.
1/1

San Salvador/EFE — El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, alabó ayer el homenaje que el Gobierno del presidente Mauricio Funes rindió a los sacerdote jesuitas asesinados en 1989, y pidió seguir este ejemplo para construir una “sociedad nueva".

“Nosotros, como Iglesia, sinceramente vemos con buenos ojos ese gesto y pensamos que es un signo de reconciliación, de unidad y de paz”, dijo el prelado católico en una conferencia de prensa luego de oficiar la misa dominical en la catedral capitalina.

El pasado 16 de noviembre, cuando se cumplieron 20 años del asesinato, Funes entregó póstumamente a familiares y compañeros de los jesuitas la orden José Matías Delgado en Grado de Gran Cruz placa de oro, el máximo reconocimiento que concede el Estado.

Funes, el primer gobernante de izquierda de este país que alcanzó el poder como representante la antigua guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), consideró que este reconocimiento significó “retirar un velo espeso de oscuridad y mentiras para dejar entrar la luz de la justicia y la verdad".

“Yo diría que todos, quien más y quien menos, seamos conscientes y sigamos ese ejemplo del Gobierno que es verdaderamente aleccionador para que se construya una sociedad nueva, reconciliada, en paz y que no volvamos al pasado”, insistió el religioso.

El 16 de noviembre de 1989 comandos del Ejército salvadoreño entraron en el campus de la Universidad Centroamericana (UCA) en San Salvador y dieron muerte a su rector, el jesuita español Ignacio Ellacuría, a los sacerdotes de la misma nacionalidad Ignacio Martín Baró, Armando López, Juan Ramón Moreno y Segundo Montes, y al salvadoreño Joaquín López y López.