Bogotá/EFE — El presidente colombiano, Álvaro Uribe, insistió ayer en su exigencia de que las FARC deben garantizar la puesta en libertad de todos los miembros de la fuerzas de seguridad que retienen con fines de canje por guerrilleros presos. “El Gobierno no puede perder de vista que se necesita también la garantía de que van a liberar a los demás”, advirtió Uribe al rechazar que el Ejecutivo no facilite la entrega de dos militares que los rebeldes prometieron devolver de manera unilateral.

El presidente dijo en una entrevista con la radio bogotana RCN que, por consideración con las familias de los rehenes, él aceptó que las FARC siguieran con las liberaciones parciales y que las hicieran ante la congresista opositora Piedad Córdoba.

Sin embargo, exigió que la Iglesia Católica y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) se vincularan con la misión humanitaria en ciernes, lo que los rebeldes aceptaron luego.

Uribe agregó que lo único que dijo a las familias de los rehenes, con las que se reunió hace algunas semanas en Bogotá, es que la Iglesia y el CICR debían pedir a los rebeldes “una garantía de que van a liberar a los otros".

La misma exigencia ha sido reiterada por el alto comisionado para la Paz, Frank Pearl, para quien las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) entorpece su anunciada oferta de liberar al cabo Pablo Emilio Moncayo y al soldado Josué Daniel Calvo, y entregar los restos del capitán Julián Guevara.

Moncayo está en manos rebeldes desde diciembre de 1997, lo que lo hace uno de los dos rehenes con más tiempo de secuestro, mientras que Calvo, hecho cautivo el pasado abril, es el miembro de la fuerza pública de retención más reciente.