María Alejandra recibe clases de baile. [Fotos: TV Azteca]
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MÉXICO, D.F. — Una caja rodeada de cristales. Así es como se puede describir la casa de La Academia, el concurso para aficionados de cantos que el mes pasado inició su séptima temporada en la cadena mexicana TV Azteca.

Dividido entre un área de residencia y otro de aprendizaje, este recinto de paredes normales con espejos en todo su entorno, es donde viven los participantes del programa que igualmente se transmite en Estados Unidos por Azteca América.

Los cristales unidireccionales, mismos que los concursantes miran como un espejo normal mientras que el equipo técnico puede observar como si fuera una pared visible, son los que permiten que los académicos sean observados y grabados las 24 horas del día para el reality show.

"Tenemos capacidad para poder tener audio y video las 24 horas, escuchando a cada uno, todo lo que sucede, con micrófonos que tenemos por toda la casa sin ninguna interrupción de audio y con la mayor claridad de audio y de video", dijo Marco Gómez, productor asociado de la casa de La Academia a La Opinión, durante un paseo reciente por el recinto ubicado en las instalaciones de TV Azteca en la Ciudad de México.

Esto es posible por la presencia de 42 cámaras, de las cuales 20 son robóticas y 20 son operadas por personas dentro de "los túneles" y que son monitoreadas desde el control maestro.

Los túneles es como le llama la producción a los pasillos entre la casa de la Academia y el estudio donde esta se encuentra construida. Para asegurar que la imagen sea la mejor, los túneles están cubiertos por cortinas negras que se encargan de tapar cualquier rayo de luz que pueda entrar.