SAN FRANCISCO.— Dos mexicanas talentosas, la escritora Laura Esquivel y la directora de Orquesta, Alondra de la Parra reunieron sus habilidades artísticas para el segundo concierto anual del Día de Muertos, organizado por la Sinfónica de San Francisco.
Alondra de la Parra dirigió con gran entusiasmo a los músicos de la Sinfónica de San Francisco, quienes durante dos horas interpretaron, el 1 de noviembre, melodías de origen peruano, mexicano y argentino.
La escritora Laura Esquivel, con elegante vestido negro y colorido sombrero al estilo La Catrina (personaje creado por el caricaturista mexicano José Guadalupe Posada), leyó unas calaveras (versos humorísticos dedicados a la muerte) de su autoría para acompañar El carnaval de los animales, una melodía del compositor francés Saint Saëns.
"Las tortuguitas chiquitas, bailoteaban un can-can/y las caguamas bonitas las quisieron imitar./En eso estaban las lentas cuando apareció sin más/la huesuda y peloncilla que se le antojó bailar./Y ahí andaban todas juntas siguiendo bien el compás./Baile y baile las benditas, pero con mucha unidad".
Laura Esquivel deleitó a la concurrencia que disfrutaba la melodía de Saint Saëns con sus versos.
"Me gustó mucho la idea de que se esté celebrando aquí en San Francisco la fiesta del Día de Muertos. Me entusiasmó mucho que se iba a hacer con este concierto, que además es para niños, porque yo originalmente soy educadora", dijo la escritora.
El éxito
A sus casi 60 años de edad, Laura Esquivel ha sido reconocida y galardonada internacionalmente por su novela publicada en 1989, Como agua para chocolate, así como por otros trabajos literarios entre los que destacan La ley del amor, Tan veloz como el deseo, o Malinche, su último libro publicado en 2006.
Alondra de la Parra, con tan sólo 29 años de edad, es fundadora de la Orquesta Filarmónica de las Américas, una orquesta radicada en Nueva York y compuesta por 75 compositores y solistas de 20 países latinoamericanos. También fue galardonada por la ciudad de Nueva York debido a sus contribuciones a las artes, y en 2008 se convirtió en miembro del consejo administrativo de los Latin Grammy Awards.
Y aunque Esquivel y De la Parra desempeñen profesiones diferentes, ambas coinciden en que alcanzar el éxito no significa acumular fama y fortuna por la profesión que se ejerce.
Laura Esquivel dijo que un buen escritor requiere "de mucha honestidad" para expresar ideas profundas sin esperar una remuneración por ello.
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"Una cosa es que tú vas a escribir y sabes que lo que escribes lo va a leer alguien y es tu manera de compartir tu experiencia personal, pero es muy diferente hacerlo esperando vender. Escribir siempre implica involucrarse uno totalmente. Implica realizar un viaje interior totalmente", expresó.
La idea de Alondra de la Parra sobre alcanzar el triunfo es similar a la de Laura Esquivel; para ella la receta del éxito está simplemente en la disciplina. "Pero es el éxito personal, no el de ser famoso, sino el de hacer algo que uno quiere. El de ser constante, el de despertar todos los días temprano y hacer tu trabajo mejor que ayer. Eso es lo que te va rendir frutos inesperados", dijo.
El "problema" del género
Alondra de la Parra dijo que ser mujer nunca ha representado un obstáculo en su carrera.
Explicó que al conducir una orquesta siempre se encuentra gente que no brinda su apoyo o que contradice las ideas, pero ella no considera eso un problema del género, sino de la profesión misma.
"Para los músicos lo importante es que llegue alguien preparado, respetuoso, con ideas, con creatividad y que los inspire a tocar lo mejor que puedan. Si eso se logra no importa qué edad se tenga, ni que género", expresó.
De manera similar, Laura Esquivel dijo provenir de una familia "de mujeres guerreras y matriarcas" hicieron de ella una mujer muy fuerte aunque con gran habilidad para relacionarse con el género masculino.
"Tuve la fortuna de tener un papá maravillosísimo; un hombre fuerte y tierno con un sentido del humor impresionante. No era apapachador, no era de abrazos y besos, pero yo tenía la absoluta certeza de que contaba con él, por ello nunca he sentido la limitación, la problemática particular del género", concluyó.