Salma llevaba un deslumbrante collar prestado. (FOTO: AP)
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No se dejen impresionar. ¿Vieron el collar que traía Salma Hayek la semana pasada en la entrega de los premios Alma? Bueno, pues todo parece indicar que se trata de una prenda extrasuperarchivaliosa. Pero no crean que porque está casada con un magnate ya se compra ese tipo de joyas. No. Más bien, se trata de un tipo de trueque que hacen las artistas de Hollywood con las casas de accesorios. El trato es: "te presto el collar, los zapatos, la tiara, los aretes o equis prenda, pero si los pierdes, los dañas, los maltratas o te los robas, tuerces". ¿Bonito trato, no? Además de que estas bobas aceptan ser escaparates de a gratis, las tratan como potenciales ladronas, porque desde el momento en que se ponen el accesorio, las custodian tres gorilones, que no se meten al baño con ellas sólo porque no los dejan entrar ahí, pero eso sí: las dizque divas tienen que quitarse la prenda en cuestión antes de desaparecer de la vista de los guaruras. No vaya a ser que las individuas sean de esas rateras profesionales que en su bolsita de mano cargan el equipo suficiente para botarle un brillante al collar y ponerle en su lugar un pedazo de fondo de botella. Lo que les digo no es exageración. La misma Elsa Pataky se encargó de contar este tipo de anécdotas a Bigas Luna, quien se inspiró en esa información para su filme Di Di Hollywood, cuyo estreno está previsto para el año próximo. Elsa además contó que no conforme con el trato de casi-rateras y de maniquíes gratuitos que les dan, si el contrato de la compañía de joyas dice que prestan la prenda hasta las dos de la mañana, los gorilas se encargan de quitarla y llevársela. ¿Qué les parece? ¿No les parece poco digno para las que se dicen —o por lo menos se creen— divas? Por cierto, ¿no era un poco exagerado que Salma luciera este collar en un evento de latinos? Me pregunto a quién estaba tratando de impresionar…