No se dejen impresionar. ¿Vieron el collar que traía Salma Hayek la semana pasada en la entrega de los premios Alma? Bueno, pues todo parece indicar que se trata de una prenda extrasuperarchivaliosa. Pero no crean que porque está casada con un magnate ya se compra ese tipo de joyas. No. Más bien, se trata de un tipo de trueque que hacen las artistas de Hollywood con las casas de accesorios. El trato es: "te presto el collar, los zapatos, la tiara, los aretes o equis prenda, pero si los pierdes, los dañas, los maltratas o te los robas, tuerces". ¿Bonito trato, no? Además de que estas bobas aceptan ser escaparates de a gratis, las tratan como potenciales ladronas, porque desde el momento en que se ponen el accesorio, las custodian tres gorilones, que no se meten al baño con ellas sólo porque no los dejan entrar ahí, pero eso sí: las dizque divas tienen que quitarse la prenda en cuestión antes de desaparecer de la vista de los guaruras. No vaya a ser que las individuas sean de esas rateras profesionales que en su bolsita de mano cargan el equipo suficiente para botarle un brillante al collar y ponerle en su lugar un pedazo de fondo de botella. Lo que les digo no es exageración. La misma Elsa Pataky se encargó de contar este tipo de anécdotas a Bigas Luna, quien se inspiró en esa información para su filme Di Di Hollywood, cuyo estreno está previsto para el año próximo. Elsa además contó que no conforme con el trato de casi-rateras y de maniquíes gratuitos que les dan, si el contrato de la compañía de joyas dice que prestan la prenda hasta las dos de la mañana, los gorilas se encargan de quitarla y llevársela. ¿Qué les parece? ¿No les parece poco digno para las que se dicen —o por lo menos se creen— divas? Por cierto, ¿no era un poco exagerado que Salma luciera este collar en un evento de latinos? Me pregunto a quién estaba tratando de impresionar…
Quisiera saber qué méritos tomaron en cuenta los organizadores del Latin Pride National Award para condecorar este año al golpeamujeres de Fernando del Rincón. Claro, no estamos hablando de un premio como el Nobel de la Paz, pero de cualquier forma, yo creo que antes de que cualquier organización, por más patito que sea, decida otorgar un reconocimiento a alguien, debería al menos tomarse la molestia de indagar los antecedentes (de preferencia penales) de sus honrados. Bueno, eso si quiere ser un premio digno de tomarse en serio. Pero parece que este no es el caso, porque de ser así jamás hubieran tomado en cuenta a un pelafustán que no sólo fue acusado de haber maltratado a su esposa física y verbalmente, sino que luego de eso se atrevió a decir que el pleito entre él y la afectada, Carmen Dominicci, se debió a que ella quería traqueteo y que él no. Por eso ahora me sorprende que hagan alharaca del premio que le van a entregar hoy en Boston "por su gran labor y dedicación al periodismo en español y la cultura hispana". ¿Y él pensará que en verdad es un orgullo latino? Quizá lo sea, pero para la organización internacional de machos sin "destos". Para sus miembros de seguro sí es un orgullo, porque de ahí en más, para los hispanos y para los periodistas no es más que una vergüenza.
¿Y qué onda con... DOÑA CONCHA?
Bueno, así es como conocíamos a Adonis Losada, la aparentemente frágil viejecita que nos mataba de risa como comediante en Sábado gigante y como jueza en el programa de Lagrimita y Costel. Toda esa gracia se convierte en algo horrendo si se confirma que el actor cubano de 45 años tiene mañas raras, como afición por la pornografía infantil. Adonis fue detenido en Miami por supuestamente haber enviado una de estas imágenes a un sitio de redes sociales de internet. Al parecer, cuando la policía fue a su casa le hallaron más de este material. Si esto es cierto, guácala de fulano. Pero eso no es todo lo que me asombra. También me sorprende que ningún programa farandulero de Univision, la cadena que transmite Sábado gigante, haya hablado de este caso tan grave y que involucra a uno de sus personajes. ¿No les encanta la imparcialidad periodística de esa empresa?
No se dejen impresionar. ¿Vieron el collar que traía Salma Hayek la semana pasada en la entrega de los premios Alma? Bueno, pues todo parece indicar que se trata de una prenda extrasuperarchivaliosa. Pero no crean que porque está casada con un magnate ya se compra ese tipo de joyas. No. Más bien, se trata de un tipo de trueque que hacen las artistas de Hollywood con las casas de accesorios. El trato es: "te presto el collar, los zapatos, la tiara, los aretes o equis prenda, pero si los pierdes, los dañas, los maltratas o te los robas, tuerces". ¿Bonito trato, no? Además de que estas bobas aceptan ser escaparates de a gratis, las tratan como potenciales ladronas, porque desde el momento en que se ponen el accesorio, las custodian tres gorilones, que no se meten al baño con ellas sólo porque no los dejan entrar ahí, pero eso sí: las dizque divas tienen que quitarse la prenda en cuestión antes de desaparecer de la vista de los guaruras. No vaya a ser que las individuas sean de esas rateras profesionales que en su bolsita de mano cargan el equipo suficiente para botarle un brillante al collar y ponerle en su lugar un pedazo de fondo de botella. Lo que les digo no es exageración. La misma Elsa Pataky se encargó de contar este tipo de anécdotas a Bigas Luna, quien se inspiró en esa información para su filme Di Di Hollywood, cuyo estreno está previsto para el año próximo. Elsa además contó que no conforme con el trato de casi-rateras y de maniquíes gratuitos que les dan, si el contrato de la compañía de joyas dice que prestan la prenda hasta las dos de la mañana, los gorilas se encargan de quitarla y llevársela. ¿Qué les parece? ¿No les parece poco digno para las que se dicen —o por lo menos se creen— divas? Por cierto, ¿no era un poco exagerado que Salma luciera este collar en un evento de latinos? Me pregunto a quién estaba tratando de impresionar…