‘Sólo para mujeres’. (FOTO: J. Emilio Flores/La Opinión)
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¡Felicidades viborolectoras! Me siento muy orgullosa de ustedes. Quiero pensar que ya maduraron y que por eso no compraron boletos para el nefasto show Solo para mujeres. El evento se iba a realizar mañana en el anfiteatro Gibson, pero por una "extraña" razón se canceló. Me rehuso a pensar que fue la crisis económica la única causante de que este espectáculo de tercera no llegara a Los Ángeles. Puede ser. Pero prefiero creer que mis colegas víboras no compraron entradas simplemente porque están cansadas de que les vean la cara. Entiendo que cuando Sergio Mayer salió con esta idea hace años fue algo novedosa: poner a una bola de fulanos famosos (muchos ni tanto) a bailar como vedettes, medio encuerados, frente a solo mujeres u hombres vestidos de mujer (he ahí el nombre del espectáculo). Claro que las reacciones no se hicieron esperar. Las primeras veces miles de víboromujeres corrieron a verlos. Pero, ¿qué tanto pueden ofrecer estos pobres, si a duras penas pueden bailar? Además, prometían quitarse todas las prendas que las asistentes quisieran, pero como vimos, fue puro fraude. Seguro que les dio vergüenza mostrar sus miserias. Así las cosas, vinieron Los Ángeles hace unos años, donde la verdad no sé cómo les fue, pero por lo que veo ahora, no muy bien. La gente no es tonta, y cuando algo no vale la pena no paga por ello, punto. Quizá lo que no entienden estos actorcillos es que las mujeres no son calenturientas, sino que prefieren la sensualidad, y que a diferencia de los víboros machos (que sí son calenturientos) muy pocas sueñan con tener a un hombre así de perfecto en su casa. Ellas prefieren al hombre real (sí, medio panzón, pelón, chaparro, sin músculos, prietito, etcétera), pero bien querendón y de preferencia súper mandilón. ¡Ah!, y que no sea tacaño. Esos son los machos que valen la pena.