Alejandra Guzmán (FOTO: Archivo/La Opinión)
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¡Les tengo el notición del año! ¡La Víbora ya tiene blog! Sí, así como lo leen: La Víbora ya esta puestísima para comenzar una nueva etapa en la era cibernética. Esto significa que la viboreadera ya no será únicamente de aquí para allá, sino de allá para acá, ¿me entendieron? Bueno, se las pongo más fácil: ustedes, viborolectores, también podrán sacar su veneno y despotricar en contra de quien quieran, como si fuera una plática entre viboroamigos, pero en este caso a través de un blog. Así que pónganse las pilas, o más bien el cascabel, y entren a impre.com/lavibora para estrenar este espacio, que se hizo pensando en ustedes.

Y bueno, para no perder la costumbre, vayamos a nuestra especialidad: comer gente. Comenzamos con la más mentirosa y echadora de todas las cantantes, Alejandra Guzmán. La semana pasada, cuando se dio a conocer que estaba en el hospital, se supo que se trataba de algo delicado, pero nada de gravedad. Hasta ahí vamos bien. Al día siguiente del incidente, escuché en la radio que la individua había dicho que tuvo problemas con un viejo problema que luego se complicó. Fíjense, a este grado llegó su mitomanía: dijo que tenía un quiste en la cintura y que nunca le había dado problemas, pero que se subió a una montaña rusa en Londres (hasta eso sofisticada, la mujer) y que con el traqueteo del juego se raspó justo donde tenía el mentado quiste. Que se lo rascó (seguimos hablando del quiste) y que se le infectó; que no le dio importancia y que pasó así varios días (¿qué les parece hasta aquí el cuento chino?), pero que llegó el momento en que la infección fue tanta que le subió la temperatura y que no tuvo más remedio que suspender sus actividades e ir al hospital. ¡Nombre!, esa historia está para apantallar al mismo Gabo. Pues ahora resulta que la verdad es otra. No, esta vez parece que no hay drogas ilícitas involucradas. Según reconoció ayer Alejandra, el origen de la complicación es una cirugía que se practicó para aumentarse las nalgas. Sí, ya sé que se oye feo, pero es la acepción más decente que encontré; no han de querer que escriba la palabra que usan en España para referirse a esa parte del cuerpo, ¿verdad? Supuestamente esto sucedió en una clínica que dizque de las más nice de Ciudad de México, y lo que le pusieron en la parte donde la espalda pierde su nombre a la cantante fue algo rarísimo, algo así como cemento para los huesos, o algo así. Digo, con tanto dinero, ¿no pudo ir a un lugar más decentito aunque le costara un poquito más? ¿Cómo es posible que para drogas no escatimaba pero para un tratamiento estético sí? Mmmm, no cabe duda que los años pesan, y más aún después de los 40, como es el caso de la rockera. Tal parece que a esa edad a muchas personas les da por meterse cuchillo (o inyecciones, como en este caso) en cuanta parte del cuerpo se les ocurra. Ahora veremos si no fue peor el remedio que la enfermedad, porque si la cirugía fue para aumentarse el trasero, sólo falta que ahora le tengan que rebanar una buena parte para quitarle el "quiste".