¡Qué linda noticia! Eso de coleccionar hijos con las parejas o esposos que una tenga es de lo más refinado del mundo, ¿no, Jenni Rivera? Bueno, la Diva de la banda no sería la primera en seguir con tan linda tradición. Creo que la reina de esta linda costumbre es Silvia Pinal, quien le parió hijos a cuanto marido tuvo en su vida. Pues ahora parece que Jenni quiere seguir con esos pasos, porque hace unos días dijo que le gustaría tener un hijo con su actual novio, el beisbolista Esteban Loaiza. Me pregunto si no le bastan los cinco vástagos que tiene, tres del primer esposo y dos del segundo. Que por cierto, de los dos no se hizo ni uno porque los dos salieron a cual más de lacras (con el perdón del que ya está difunto). El caso es que Jenni se convertiría de nuevo en madre y su hijo sería menor que su nieto, porque recuerden que, para contribuir al alto número de adolescentes latinas embarazadas, una de sus hijas, que es menor de 18 años, está encinta. ¿No les enternece esta historia? Y por si fuera poco, Jenni no ha escondido que tiene un hijo tan tremendo que lo tuvo que enviar a un boot camp. ¿Y aún así quiere seguir contribuyendo a la sobrepoblación mundial? Yo le recomendaría a Jenni que lo pensara dos veces.

Qué guardadito se lo tenían. Ahora entiendo por qué los Tigres del Norte hablan poco o nada de su familia. En este caso quiero hablarles de Mexia, hijo de Hernán Hernández, segunda voz y bajo del grupo de música norteña. El muchachito, bueno, ni tan muchachito, porque tiene 29 años, es el típico ejemplo del hijo loser de un inmigrante exitoso. Como saben, hace poco lanzó su primer disco, del que ni me acuerdo del nombre (así de bueno está), pero no de música norteña —género del que su padre y sus tíos son una leyenda—, sino de música urbana. Hasta ahí no hay nada malo, cada quién hace de su vida un papalote. Pero lo que me dejó impresionada fue su vida personal. Tiene dos hijos, uno de 10 y otro de 6 años, lo que quiere decir que —volviendo al tema de embarazos entre adolescentes— a los 19 años ya era padre de familia. ¿Lindo, no? Y eso no es todo: no pudo estar en el nacimiento del primogénito porque estaba cumpliendo una condena en la cárcel por pintar grafitti en las calles. ¿Qué les parece?