MÉXICO, D.F.— Once presos mexicanos que cumplen condenas entre 30 y 60 años por delitos como secuestro, homicidio y pederastia han decidido emprender una nueva etapa en su vida como actores y esperan convertirse algún día en reconocidas estrellas dentro y fuera de prisión con la ayuda de su grupo, El Mago.
Esta singular compañía se encuentra a una función de culminar una gira teatral a lo largo de cuatro cárceles de Ciudad de México, un hecho inédito, con la puesta en escena de Cabaret Pánico, obra basada en la conocida Ópera Pánica, del chileno Alejandro Jodorowsky.
A diferencia de la original, en este caso la obra se ha adaptado a once escenas para que cada uno de ellos cuente sus pasadas fechorías pero también muestre su arrepentimiento y las reflexiones a las que han llegado tras varios años en prisión.
Cobijados por el Foro Shakespeare, empresa que dirige el reconocido actor de cine, teatro y televisión mexicano Alejandro Bichir, la obra está ya sobre las tablas.
"El teatro es una disciplina y un buen ejercicio para liberarte en cuerpo y alma", considera Francisco Javier Santiago, alias "El Machorro", uno de los once presos-artistas, quien, por azares del destino, se convirtió en un homicida pero desde pequeño soñaba ser un cómico profesional.
"Me gusta ser comediante y por eso me decidí a ser parte de esta compañía teatral", dijo al término de una función ofrecida en la penitenciaría varonil de Santa Martha Acatlán, al oriente de la capital mexicana y en la que asistieron compañeros presos, familiares y público en general.
Además de compartir la misma cárcel, cada uno de los infractores ha tomado muy en serio sus clases de artes escénicas y cada uno de los ensayos de la obra que representan.







