La artista Sofía Tosello en el Central Park de Manhattan. Cortesía
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A los 18 años, Sofi decide viajar a los Estados Unidos a estudiar jazz, pero su encuentro con el mundo musical tan amplio que ofrece una ciudad como Nueva York remeció todo su ser: su sangre latina emergió con la fuerza de un huracán y empezó a nutrirse de todo un universo de melodías.

Su viaje a Cuba la hizo descubrir la rica cultura del son y de las raíces afrocaribeñas que han dejado huella a lo largo del continente.

Pero su vida tomó un rumbo definitivo cuando regresó a su natal Argentina y descubrió lo que le ofrecía el norte de ese maravilloso país.

Se compenetró intensamente con el folclor de esa rica zona y decidió en ese momento que quería grabar un disco.

A su regreso a Estados Unidos y con el objetivo claro en su mente, se dedicó a tocar en bares y con bandas que tocaban toda clase de música, desde tango hasta jazz.

Y aparecieron las incertidumbres que todo artista debe vivir y las preguntas que se debe contestar: ¿qué haré para grabar mi disco?

Sofía no se amilanó ante el reto y trabajando de todo un poco, así sea cantando, cuidando niños, o en una oficina siguió con su anhelado proyecto, siempre contando con la ayuda de su madre.

Con la producción de Fernando Aponte, Sofía cumplió su sueño y en un año (de noviembre 2007 a noviembre del 2008), culminó ‘Alma y Luna’, con algunas canciones de su propia inspiración o composiciones de autores a los cuales siempre profesó admiración.

Desde entonces, y hasta el día que ‘Alma y Luna’ se dio a conocer al público, Sofía se ha encargado de hacerse conocer dentro de la escena musical neoyorquina, apareciendo con frecuencia en conocidos bares de la ciudad y compartiendo escenario con artistas de diferente índole.